Wednesday 20 de December de 2006

Esto es Nueva York

"Nueva York concederá el don de la soledad y el don de la intimidad a cualquiera que esté interesado en obtener tan extrañas recompensas. Semejante largueza explica la presencia dentro de los límites de la ciudad de gran parte de su población, pues muchos residentes de Manhattan son personas que cogieron sus bártulos y acudieron a la ciudad en busca de asilo, del cumplimiento de sus deseos o de cualquier otro Grial de mayor o menor importancia. La capacidad de conceder tan discutibles dones es una misteriosa característica de Nueva York".

Éste párrafo es el comienzo del libro Here is New York (Esto es Nueva York, 1949, Editorial Minúscula) de E. B. White, del que se puede hablar aprovechando la temporada de regalos que se acerca. Qué mejor que regalar un libro. Así que Esto es Nueva York es la recomendación de "Serenatas". A mi juicio, el texto más delicioso de todos los leídos sobre la ciudad. Un pequeño manual de siete mil quinientas palabras -del que me he hecho incluso con su edición en inglés- que describe con intuición certera el cambio constante de una urbe colosal con sus vibrantes evocaciones y retratos.

Elwyn Brooks White (1899 - 1985) fue una de las firmas más representativas de la revista New Yorker, la más prestigiosa de los Estados Unidos, formando parte de su staff. Su reconocimiento no sólo vino de su labor periodística. Sus tres libros infantiles, Stuart Little, Las telarañas de Carlota y La trompeta del cisne son clásicos del género. Galardonado con el Pulitzer, el escritor tuvo entre sus amistades más cercanas a Dorothy Parker.

En Esto es Nueva York, White se arrima al ambiente neoyorkino con la presencia de un observador lúcido y el espíritu de un nostálgico esperanzado. Cualidades que forman una lectura rica, más abundante en ideas de lo que parece a primera vista, y que se sugiere en todo momento apasionada. "Muchos de sus pobladores probablemente estén aquí para escapar de la realidad, no para enfrentarse a ella. Pero cualquiera que sea su significado, se trata de un don raro y creo que ejerce un efecto positivo en la capacidad creativa de los neoyorkinos, pues la creación consiste en parte en renunciar a las grandes y pequeñas distracciones".

Para escribir el texto para la revista Holiday. White se alojó en el hotel Algonquin y como un recién llegado, que venía a revisar lo que ya conocía, empezó a escribir. "La ciudad siempre está llena de devotos principiantes -jóvenes actores, jóvenes aspirantes a poetas, bailarinas, pintores, periodistas, cantantes-, cada cual dependiente de su propia marca de tónica para sobrevivir y cada cual con su propia cuadra de gigantes".

Bajo un estilo modesto, la lectura corre sin detenerse, con la misma "intensa fiebre" que al autor le consumía sólo de saber que vivía en la misma isla de Don Marquis, Heywood Broun o Dorothy Parker, entre otros grandes de las letras. Y en ese adorado ritmo, el lector puede encontrar sentencias tan buenas y dispares como que "la ciudad ha de ser tolerante o estallaría en una nube radioactiva de odio y rencor y fanatismo", o que "el tópico más repetido acerca de Nueva York es: `Es un sitio estupendo, pero no me gustaría vivir allí".

En este sentido, sinceramente, el alma neoyorkina de White no engaña. Así, asegura que "la ciudad es incómoda y molesta", aunque apuntilla que "los neoyorkinos temporalmente no anhelan comodidad ni bienestar: si lo hicieran vivirían en otra parte". Tal vez, porque como él dice tienen "la sensación de pertenecer a algo único, cosmopolita, poderoso y sin par".

Esto es Nueva York es un libro al que hace referencia Antonio Muñoz Molina en Ventanas de Manhattan. Para los morbosos, apuntar asimismo que en sus páginas uno puede encontrar casi una predicción de lo que será la mayor catástrofe de la ciudad cincuenta años después: los sucesos del 11-S. Pero dicha la curiosidad, me quedo con el pulso de una narrativa grande por sencilla, única por perspicaz, y que guarda un final perfecto, que hubiera matado por escribirlo de mi puño y letra. Como no seré tan asesino, no lo escribiré en Serenatas y esperaré a que alguno se vaya a una librería y en una gélida tarde a la luz de una lámpara devore Esto es Nueva York. Al menos, entenderá por un instante porque esta metrópoli es lo que es.

Posted by Fernando Navarro at 03:45:55 | Permanent Link | Comments (2) |
Comments
1 - Es como si Walt Withman estuviera sonriendo en tu espacio...

Si acaso no llegara a pisar las calles de Nueva York y ver patinar, entrar a sus cafés y al Central Park..., la experiencia que se vive a través de tu blog, le da brillo a la imaginación y eso es muy significativo. (Comment this)

Written by: Rain at 2007/03/01 - 06:04:21
2 - buscaré el libro de White. (Comment this)

Written by: Rain at 2007/03/01 - 06:05:47
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