Born to run
Cuando escuché por primera vez "Born to run" sentí que se me revolvía el estómago. Recuerdo que estaba tirado sobre la cama y acabé de pie, en esa medianoche cualquiera, preguntándome el camino que tomaban esas guitarras desbocadas al unísono, ese órgano desorbitado y ese saxofón trepidante cuando ese melenudo de la cazadora de cuero se partía la voz, cada segundo más, para terminar diciendo aquello de "vagabundos como nosotros, nena, nacimos para correr".
Desde entonces y durante unos meses, intenté explicar torpemente a mis amigos más cercanos el significado de esa música y esa letra. Nada me hacía más ilusión que cogieran ese disco y se lo llevarán a casa y al día siguiente me dijeran que también acabaron de pie, en mitad de la habitación preguntándose no sé el qué. Pero fue vano. No es que me molestara pero llegué a sentirme muy frustrado porque nadie de la gente que más quería era capaz de engancharse a la canción como yo.
Esa canción se convirtió en una especie de himno para mí. Cuando estaba solo en casa me la ponía y me arranca a soñar. Cuando estaba con los amigos y surgía la posibilidad de escucharla, me sentía en mi territorio, extraño conocedor de algún secreto, mientras unos y otros, incrédulos y cálidos, me decían "tu canción". Cuando iba algo borracho y sonaba esa zumbante batería, saltaba de un brinco y podía acabar soltando alguna lágrima.
Sin embargo, el tiempo hizo que esa canción quedase aparcada en algún rincón, como un viejo coche en perfectas condiciones pero eclipsado por otros modelos más modernos. También fue algo natural. No quería cargarme el coche y lo reservaba para el momento oportuno, si lo había.
Cuando dudé si me venía a Nueva York por encima de todas las cosas, pinché esa canción y esperé a la reacción. Hoy, un buen amigo, gran profesor que he tenido en la carrera de Historia y mejor maestro, me ha recordado, vía Internet, lo qué significa Nueva York. Con su sabiduría, me ha asegurado que el coche aspira a llegar al final del camino, bajo el sol, bajo las estrellas. Hoy, todavía, muchos años después, he sentido las mismas tremendas ganas de escuchar "Born to run" y sigo preguntándome hacia dónde lleva ese camino, dispuesto ahora a saber si es real.




Yo tenía una amiga que adoraba a Springsteen. Sabía todo de él, había leído biografías de la E Street Band y cosas así. Pero no recuerdo que compartiera su música con nosotros. O tal vez lo intentaba y se sentía como tú. No lo recuerdo bien, no podemos fiarnos de nuestros recuerdos. Eran los tiempos de The River más o menos.
Después me enganché a su música y a su voz a través de Born in the USA y de Tunnel of Love. Me quedé ahí hasta que alguien me abrió la puerta y me invitó a pasar. Siento que he perdido mucho tiempo, porque vivir eso que cuentas es entonces, y no después, pero más vale tarde. A aquella amiga no he vuelto a verla. Se ha casado y tiene un niño y no sabe que ahora sí compartiríamos algo (es decir... dice la gente que ahora eres formal...).
Gracias por compartir tu Born to run con nosotros. Cada vida es una lectura. Qué pasada.
¿Te das cuenta de que ahora resulta haber merecido la pena? Que tus amigos no te entendieran entonces, aunque igual pudieras percibir su lealtad, es algo que te ha marcado, pero pasó, y ahora formas parte de algo mucho más grande. Y además sigues teniendo amigos.
(Comment this)
Si tengo que pensar en este tema y en general en todo el disco, me recuerdo de pequeñita, leyendo una vez tras otra e intentando aprenderme de memoria algo tan incomprensible como eran para mí toda las letras de este disco.Lo conseguí, y cuando ya no tenía que estar pendiente de las letras, brincaba como una loca mientras todos los cristales de la casa temblaban porque, eso sí, necesitaba música alta, saltar, cantar, gritar, dejarme llevar por un disco que nunca ha dejado de generar en mí un estado de ánimo y unas sensaciones con las que puedo decir que me siento pletórica. Era/es una explosión total! ¿Cómo no va a significar lo que hoy en día signfica para mí Springsteen?
Sólo muchos años después lo he podido compartir y, aunque como puede saber quien lo haya experimentado, el compartir algo tan especial con otras personas supone dar un paso más en el disfrute personal, para mí y de forma íntima y personal, sigue comportando algo mío, y en el fondo sólo mio, que una vez más me arranca una sonrisa y no negaré que en más de una ocasión, alguna lágrima, y evoca aquellos momentos que por suerte, sigo viviendo con la misma intensidad cada vez que de nuevo comienza...In the day we sweat it out in the streets of a runaway American dream...
Gracias por compartir algo tan tuyo que para mí es también tan mío y, gracias a aquellas personas que hicieron que, hace ya la friolera de veintidos años, llegara a mis manos Born to run en un pack de cumpleaños que, junto con otras joyas, hoy recuerdo como uno de los mejores regalos de mi vida.
Me alegro de leerte y perdona por tanta línea que quizás se podría haber condensado, pero no he sabido (y demasiado comedida que he estado!!). (Comment this)
Ya te echamos de menos. (Comment this)
Rebeca: Born to run con siete años!! Eres un prodigio, una privilegiada. Tu historia me ha hecho otro nudo en el estómago. No perdono por tanta línea. Me encanta sinceramente.
Jesus Jeronimo: Lo más glorioso que yo conozco por internet se llama Cielo Vacio. Un fuerte abrazo, hermano. (Comment this)
Olé! (Comment this)
Olé! (Comment this)
Por cada etapa o ruta hay una canción.
Tengo varias. Algunas se convierten en himnos, tengan o no unas letras alentadoras.
A veces, las letras podrian ser interpretadas como depresivas, y es distinto: Lo que uno siente es VITALIDAD, aunque sea una canción melancólica.
Ahora, hay canciones y canciones: yo me emociono concentradamente con las de Regina Spektor.
Lo que nos cuentas y entregas, es una canción potente, y así es el viento que viene y va en tus Serenatas... (Comment this)