Capítulo primero
Capítulo primero. Él se había prometido que algún día dedicaría a Nueva York su serenata más personal. Él sabía que había llegado a la ciudad de sus sueños por más razón de la que le tenía ocupado en estos momentos. Buscaba fundir la ciudad en él, o a lo mejor buscaba fundirse él en la ciudad. Sentía que el sitio más inexplicable del mundo guardaba el mismo extraño compás que sus vibraciones. Creía en la palabra, en la tinta y en la soledad. El tren de la noche está para cogerlo, una voz susurraba desde la lejanía. Nueva York. Pero siempre... pero siempre.... pero siempre aparecía el capítulo primero.
Manhattan (Woody Allen - 1979)
Capítulo primero. Él adoraba Nueva York. La idolatraba de un modo desproporcionado. No, no, mejor así: Él la sentimentalizaba desmesuradamente. Eso es. Para él, sin importar la época del año aquella seguía siendo una ciudad en blanco y negro que latía a los acordes de las melodías de George Gershwin. Ahh, no, volvamos a empezar...
Capítulo primero. Él sentía demasiado románticamente Manhattan. Vibraba con la agitación de las multitudes y del tráfico. Para él, Nueva York era bellas mujeres y hombres que estaban de vuelta de todo. No, tópico, demasiado tópico y superficial, hazlo más profundo. A ver.
Capítulo primero. Él adoraba Nueva York. Para él, era una metáfora de la decadencia de la cultura contemporánea, la misma falta de integridad que empuja a buscar las salidas fáciles convertía a la ciudad de sus sueños en... umm... no, no, suena a sermón, en fin, tengo que reconocerlo; quiero vender libros.
Capítulo primero. Adoraba Nueva York, aunque para él era una metáfora de la decadencia de la cultura contemporánea. Qué difícil era sobrevivir en una sociedad insensibilizada por la droga, la música estrepitosa, la televisión, la delincuencia, la basura. Umm. No, demasiado amargo, no quiero serlo.
Capítulo primero. Él era tan duro y romántico como la ciudad a la que amaba. Tras sus gafas de montura negra, se agazapaba el vibrante poder sexual de un jaguar. Ja, esto me encanta. Nueva York era su ciudad, y siempre lo sería.


