La multitud
"No conocemos el poder de la multitud ni la oposición que ejerce hasta que dejamos de marchar a su ritmo" - The Crowd (...Y El Mundo Marcha, 1929)

John nació en una humilde casa, como otro bebe cualquiera. John es, posiblemente, el nombre más común de Estados Unidos. Pero, al menos, John nació un 4 de julio, nada más y nada menos. Algo querrá decir eso.
Pasados los años, un joven John llega a Nueva York, donde está seguro que sus cualidades le alzarán por encima del rebaño. Es el Nueva York de los años 20, no muy distinto al de ahora, puede que con más gabardinas y sombreros que abrigos de diseño y peinados modernos pero el mismo hervidero humano, de ritmo frenético y vapor escupido de sus alcantarillas, donde la multitud a diario circula como la sangre.
John no es más que un glóbulo rojo desorientado. John es un aspirante a héroe que se queda por el camino, y mientras esto sucede puede llegar a enamorarse, casarse y tener hijos. Y pasará que de la cumbre del 4 de julio irá cayendo como una bola rueda a trompicones ladera abajo. John pierde su trabajo, gana su desconfianza y la de los demás y se termina distanciando de la multitud, incapaz de transportar oxígeno como cualquier otro glóbulo rojo.
La vida de John es vista a través de la mirada maestra de King Vidor. Es una mirada muda pero vibrante de significados, de un poder imaginativo admirable. Billy Wilder quedó fascinado de esta mirada, y no pudo por menos que rendir su particular homenaje a Vidor en El Apartamento (The Apartment, 1960). El contrapicado de la oficina de C.C. Buxter es sólo un discípulo de la oficina inmensa de John.
Los avatares de John a través de sus fundidos, perspectivas y escenas naturalistas hacen referencia al otro lado del sueño americano, donde conviven los cabizbajos perdedores y tirados por el camino con las caras que todavía mantienen el gesto, bajo la sombra de promesas rotas e ilusiones inalcanzables.
El sueño americano no se compadece y la multitud no se detiene, porque, como dice un policía a John, "el mundo no puede pararse porque su hija esté enferma." John terminará convirtiéndose en lo que ya era antes y siempre fue: un indistinguible entre la multitud.
Y en Nueva York un verdadero problema, mucho tiempo después de vivir John en ella, ya no reside en ser sólo un indistinguible, sino que muchos de estos indistinguibles se han acostumbrado, nos hemos acostumbrado, a ver en un día tantas limusinas por la calle como personas sin hogar durmiendo y malviviendo en ella.
A día de hoy, la multitud sigue con su ritmo acelerado, avanzando a borbotones en su hemorragia sin fin.




Es increíble la cantidad de angustia vital que se cruza con nosotros cada día, y que sólo percibimos como telón de fondo de nuestro aislamiento, tan similar e intenso como el de todo el mundo. (Comment this)
No Surrender: Angustia vital es una definición que me parece muy certera. El problema es que hay alguna gente que no sólo está aislada, además está excluida. (Comment this)