Tetas
Los padres norteamericanos están realmente preocupados porque sus hijas están dejando de vestir sujetadores que mantengan firmes sus tetas. Al parecer, preocupa tanto la salud de los pechos como la imagen de las niñas. ¿Van las chicas de malas y salvajes?, es la pregunta que se formula la revista Newsweek, que se ha hecho eco de este asunto hasta el punto de dedicar una portada al tema y un amplio reportaje que no tiene desperdicio.
La causa es la siguiente: las adolescentes han dejado de utilizar sujetadores porque sus ídolos no los llevan. Britney Spears, Paris Hilton, Nicole Richie y Lindsay Lohan, conocidas todas ellas como el Brit Pack en referencia al famoso Rat Pack de los Sinatra y Cía., hace tiempo que aparecen en la televisión sin unos buenos sujetadores. Estos pechos tan cotizados suelen ir al aire con libertad descarada, acompañados de una ropa ligera y provocativa, que dejan esos pechos casi, casi al descubierto. Son superestrellas que no se cortan al vestir y, encima, son tremendamente amigas entre ellas y tremendamente atractivas. Sus pechos, su actitud y su forma de enseñar sus atributos forman el sueño de las jóvenes que se cuece al calor de la edad del pavo.
La mayoría de estas mujercitas, que se recrean pensando en derretir el corazón de un chico guapo de instituto, pueden llegar a pasarse horas y horas intentando imitar al Brit Pack. Algunas aseguran que ven el show de Paris Hilton diez veces al día. Todas quieren ser de mayor una Britney Spears, tan guapa, tan guay, tan sexy y tan llena de glamour. Y el primer paso es no ponerse sujetador. Dejar a sus tetas sin ataduras ni rigor.
La mayoría de los padres ponen el grito en el cielo porque sus hijas forman parte de lo que ya se conoce como la generación prosti-tots (pequeñas putas). A ningún padre, o a muy pocos, les gusta que sus niñas vayan al instituto o salgan de marcha con las tetas colgando, el ombligo al aire y la minifalda ajustada. Y es cierto que algunas apenas tienen tetas aún, pero se maquillan y se visten como la Britney, esperando que algún día crezcan sus pechos.
No es para tanto, pensaréis. Es una edad tonta en la que se hacen tonterías. Ellas, y ellos, por supuesto. Tal vez no lo es para Britney, ni para la niña que quiere ser Britney, ni para el niño que le gusta la niña que quiere ser Britney, pero sí importa a los padres. Importa más que el problema de los presupuestos generales del Estado en una sociedad en la que no se ven nunca tetas por la televisión. La pequeña pantalla se encarga de difuminar las tetas desnudas, evitando incitar la caída de los valores, creando seres extraños, que se pasean por la habitación de cualquier película con una mancha donde deberían ir dos razones para sentirse persona.
Y eso que no es algo nuevo. Protagonistas de escándalos han existido de siempre, mientras los más puritanos se han llevado sus manos a la cabeza. Madona, Marilyn Monroe, Liz Taylor… son los nombres más sonados. Incluso remontándose a los años veinte estaba una tal Gipsy Lee Rose, también conocida como Mae West, que escandalizó a medio Nueva York siendo arrestada en varias ocasiones, siempre ligera de ropa en un club nocturno mientras cantaba el tema “Sex”. En uno de estos arrestos por escándalo público y obscenidad, declaró frente a todo el cuerpo de policía: “Yo no estaba desnuda. Estaba completamente cubierta por una radiante luz azul del foco”
Ya sin Mae West, y mientras la televisión difumina la realidad y las adolescentes juegan a ser Britney Spears y su séquito, lo más provechoso en esta situación es acercarse a 53th Street entre Fith Avenue y Sixth Avenue. Allí, hombres y mujeres observan con esmero e incluso se tiran fotos junto a tetas. Me refiero a las buenas tetas de Las Señoritas de Avignon, que cuelgan sin sujetador de la pared de la quinta planta del MOMA.




Los rigores de la moda pueden ser extenuantes. Por otro lado operan como simplificadores del pensamiento.
Cuando la mirada es más amplia, las modas pueden resultar interesantes. Por ejemplo, los vestidos de Armani y la historia del innovador Paco Rabanne lo demuestran. Las modas en el vestir se tornaron a travé s de ellos en lúdicas manreas de abordar el cuerpo/alma/personalidad.
Sólo que las chicas que tiene preocupados a ssu padres en Estado Unidos, sueñan con las estrellas de cine como ejempolos de mujres modelos y y en ese círculo se quedan.
Con imaginación uno puede desarrollar su prpios accesorios, su sello personal, y es lo que se alcanza con naturalidad, cuando hay diversidad asimilada. Para eso el cine, los buenos libros, la música, son estimuladores potentes. Por allí, los padres de aquellas nenas, podrían encontrar la solución a sus preocupaciones.
:) (Comment this)
Tengo una hija muuyyyy pequeña y realmente me asusta que se vuelva una gilipollas cuando llegue a la adolescencia. A lo mejor no me importa que vaya con las tetas sin sujetador mientras su cabecita sea un hormiguero de buenas ideas, creatividad, personalidad, bondad, felicidad y libertad. Y si sabe apreciar un pedazo cuadro como el de las señoritas de Aviñón, pues mejor que mejor. (Comment this)
Amaya: Sí, Mae West era divina.
No Surrender: Tienes razón, pero al final todo el mundo clama por los sujetadores. No tienen cura.
La interrogación: Encantado de ver por aquí voces nuevas. Las tetas no dejan de ser tetas, pero la cabeza... esa no se sujeta tan fácilmente. Seguro que tu hija apreciará el cuadro con una madre como tú. (Comment this)
PD:¿Que hara la Herzigova ahora? (Comment this)