Decisiones
El imprescindible Billy Wilder, que dio al séptimo arte obras maestras como El apartamento o Con faldas y a lo loco, pasó los últimos años de su vida con no más hobbies que el béisbol, ante una industria del cine que terminó por quitarle su mayor ilusión. Bajo la luz radiante del sol de California, cada mañana acudía a su despacho de Hollywood, donde se perdía en las cifras y crónicas de la prensa, después de haber visto algún partido la tarde anterior en su residencia de Beverly Hills. De alguna manera, Wilder tomó una decisión: dejó el cine por el béisbol.
Con la llegada de la primavera, arrancó una nueva temporada de béisbol, justo en una semana donde los primeros rayos de sol peleaban por salir después del duro invierno neoyorkino. Hasta septiembre cada equipo disputará al menos 162 partidos. Para muchos, por tanto, se trata del mejor entretenimiento. Para los neoyorkinos, el béisbol es símbolo de ese espíritu de pequeña conquista, que se reconoce en temperaturas donde el mercurio empieza a subir.
Los Yankees han tomado la decisión de no renovar por más temporadas a Alex Rodríguez, el jugador mejor pagado de la historia del béisbol. Rodríguez tiene todavía un año más de contrato. Podría haber quedado libre este año, pero el jugador se ha empeñado en demostrar lo que vale. Es su decisión.
En Estados Unidos, está causando sensación un libro para tomar decisiones a través de un método de comparación y eliminación llamado bracketologist, que a modo de competición deportiva se sirve de determinados factores para descartar elementos hasta que sólo queda uno. Es la decisión ganadora. No se sabe si Rodríguez ha leído este libro para elegir quedarse. Se supone que al decidir, ganar es lo importante. A Rodríguez siempre le queda el dinero de sus bolsillos, pero para el resto de los humanos, hombre o mujer, hay que tener siempre en cuenta el factor Wilder: "Nadie es perfecto."
Artículo publicado por el diario La Voz del Deporte dentro de la colaboración de cada martes.


