Jueves 26 de Avril de 2007

New York Public Library

Era una mañana soleada y quería visitar la Biblioteca Nacional de España, erigida en el Paseo de la Castellana entre Plaza Colón y Cibeles. Con amabilidad de funcionario, se me indicó que para acceder a la Biblioteca Nacional era necesario tener una autorización previa de investigador. Mi simple curiosidad no estaba autorizada por nadie, así que me quedé sin entrar al edificio y con cara de sorpresa mayúscula. Acababa de regresar de mi primer viaje neoyorkino, y, claro, allí había gastado varias mañanas de un verano caluroso en las salas de la New York Public Library, abierta para el gozo y disfrute de todo el que quiera desde 1849.

Con su fachada de mármol blanco, la Biblioteca Pública de Nueva York es la sede del sistema bibliotecario público más extenso del mundo, que descansa en la 5th Av. a la altura de la 42nd Street. A primera vista, es una construcción imponente, que pasaría por una construcción digna de la mejor época de la Roma de Augusto, gracias a una triple arquería de tipología clásica y elegantes columnas corintias. Pero las bocinas de los taxis y los transeúntes que hablan por sus móviles, sentados en las escaleras de entrada, delatan el vivir de los días. Los escalones están flanqueados por los majestuosos leones reclinados que, según aseguran desde la propia biblioteca, son símbolo de la policía de Nueva York.

Si la entrada exterior es para recordar, lo que se esconde en esas paredes es aún más impactante. El interior de la biblioteca es un sueño de mármol. A ambos lados de un amplio hall, dos escalinatas dignifican el paso de las personas hasta hacerlo decimonónico. Se suben escalones como se pasan páginas de un incunable. Con ese mimo, se llega hasta la Reading Room (sala de lectura), donde las palabras flotan en un espacio repleto de vida.

Esta sala de lectura es una de las grandes maravillas de Nueva York. Bajo un techo de madera pulida, se dan cita diariamente decenas de lectores, algunos con sus portátiles conectados, que habitan largas mesas que se distribuyen en fila. Unas confortables sillas de madera y unas lamparitas grises, perfectas para refugiarse en la lectura, forman parte de esta historia que alimenta al espíritu. Hileras de libros antiguos recorren las paredes, mientras la luz de unas elegantes lámparas que cuelgan del techo se refleja con timidez en un suelo de baldosa. Aunque son unos grandes ventanales, que muestran un cielo blanco y el recodo de algún edificio, los que iluminan el ambiente. 

Cualquiera puede pasear por esta sala. No hacen falta autorizaciones ni recomendaciones. Uno puede ojear los libros que allí descansan. O tirar una foto con sumo cuidado. Como cualquiera con residencia en Estados Unidos puede hacerse socio de la Biblioteca Pública de Nueva York. Yo mismo lo hice en dos minutos; lo que tardé en rellenar un formulario en un ordenador y que me hicieran una fotografía instantánea para el carné. En el mostrador que divide la sala en dos partes, hay un pequeño  marcador electrónico que da el turno a los solicitantes. Los libros suben disparados por unos ascensores provenientes de una colección de más de 140 kilómetros que descansa en ocho niveles bajo el edificio.

Socio, o algo parecido, era Trotsky. Está documentado que el ruso solía trabajar en esta sala durante su estancia en Nueva York, antes de la revolución de 1917, cuando la biblioteca abría hasta altas horas de la noche. La capital del capitalismo no sólo maravilló a Trotsky, sino que además en sus entrañas gestó buena parte de la revolución comunista. Una paradoja como la de la lengua española, que siendo más rica que la anglosajona y debería darse a conocer con orgullo se permite el lujo de cerrar las puertas de la Biblioteca Nacional.

Posted by Fernando Navarro at 05:58:35 | Permanent Link | Comments (14) |
Comentarios
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1 - Como bien dices Fernando, la Readin Room de la National Library es, aunque parezca absurdo en una ciudad con tanto de todo como NY, una da las cosas que mas me impresionó. Y ni que decir tiene que si quieres darte un respiro leyendo un libro en un día soleado, en lugar de estar en tan fastuosa sala, a apenas unos metros se encuentro Bryan Park (supongo que algún día dedicarás algún post a este parque), en el que leer un libro (sabes que en el mismo parque hay unos stands en los que puedes encontrar algunos libros) y tomar un tentempié rodeado del mas puro ambiente Neoyorkino es un placer para todo visitante de la ciudad. Como siempre genial Fernando, un saludo. (Comment this)

Escrito por: Victor at 2007/04/26 - 10:26:05
2 - Me ha gustado mucho el artículo. Es extraordinaria esa facilidad que, según describes, existe en Nueva York para acceder a todo ese mundo literario, con la burocracia reducida al mínimo, frente al otro cúmulo de exigencias, documentos, sellos, instancias, solicitudes, recomendaciones, ... que te exigen en la Biblioteca Nacional de Madrid, y que yo también he padecido. Al final, es la diferencia entre un País en el que la Estatuta de la Libertad se ha erigido en su símbolo y otro en el que han enchufado como Directora de la Biblioteca Nacional a una fracasada escritora de "todo a cien", cuya acción más destacable ha sido la de eliminar (desconozco si ya lo ha hecho o aún está en ello) la estatua que en el imponente edifico se ha dedicado a uno de los más insignes intelectuales que ha dado España, Menéndez Pidal, pero que cometió el error, a los ojos de la inefable escritora de "Diario de una abuela de verano", de escribir apasionadamente sobre la Historia de España y de los españoles, y, además, en libros de impecable rigor científico y prosa depurada. En fin, la diferencia de una sociedad, como la neoyorquina, liberal y esforzada, frente a los estómagos agradecidos cuyo mayor mérito estriba en la habilidad para el manejo con soltura del carné político con el que se envuelven. (Comment this)

Escrito por: Javier at 2007/04/26 - 11:46:50
3 - Qué bonitaaaa..., yo quierooooo.... ;-) (Comment this)

Escrito por: Anna at 2007/04/26 - 16:10:11
4 - La verdad es que es una biblioteca fantástica. Estuve allí hace poco y me sorprendió, para bien, la facilidad en el acceso. (Comment this)

Escrito por: Raül Alcón at 2007/04/26 - 16:56:41
5 - Para perderse dentro de ella... ¡yo también quiero! (Comment this)

Escrito por: Amaya at 2007/04/26 - 17:20:46
6 - Tengo que reconocer que sí, que es muy bonita y da mucha envidia. Pero prefiero tener médico gratis cuando me pongo enferma...

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Escrito por: K at 2007/04/27 - 10:22:49
7 - Bueno, k... otra opción es que éste no sea gratis pero cobrar dos o tres veces lo que cobras ahora ¿no? no creo que sean modelos mejores o peores, sino simplemente distintos.

Esa biblioteca es uno de los sitios que tengo que visitar. Pronto. (Comment this)

Escrito por: NoSurrender at 2007/04/27 - 12:04:07
8 - Es incomprensible lo que ocurre en nuestro país, pero bueno. Recuerdo de mi estancia en EEUU que me podía pasar horas en la biblioteca leyendo e incluso tomando café. Me llamaba la atención que los estudiantes en épocas de exámenes casi acampaban allí. Con sus zapatillas de andar por casa, su almohadita para echar un sueñecito. Es genial... (Comment this)

Escrito por: La interrogación at 2007/04/27 - 13:53:52
9 - Los males de España serán por culpa de Rosa Regas ahora...Si este es un país cutre de por si es debido a que tenemos un retraso sociocultural por culpa de una dictadura a la que todavía se la recuerda con demasiada nostalgia...o no? (Comment this)

Escrito por: Dave at 2007/04/27 - 17:36:38 in reply to: 2
10 - No conocía esa história de Trotsky. Verdadera paradoja. Wilder hubiera hecho una película estupenda con ese tema. Gracias una vez más. (Comment this)

Escrito por: MK at 2007/04/28 - 09:17:08
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