Streets of New York
<<We want more we want a love that's true>
Whole World With You - Willie Nile
Tuve que liar a un amigo y a su novia para que me acompañasen al concierto de Willie Nile en la Boca de Lobo de Madrid. Por aquel entonces, ambos estaban en el comienzo de su romance, por lo que cualquier excusa era buena para salir de marcha y verse un rato, aunque fuera un día entre semana y no supiesen ni les importase quien era Willie Nile y por qué tocaba en pleno barrio de Huertas. Tampoco les importaba que yo tuviese tanto interés en ir, pero era mi bolsillo el encargado de pagar unos calimochos y algo de whisky aquella noche.
Para mí, el concierto de Willie Nile representaba mucho. Con motivo de la llegada del cantante neoyorkino, bastante gente que yo conocía por Internet, pero que nunca había visto en persona, se reunirían y disfrutarían juntos del concierto. Nada de otro mundo sino fuera porque yo me sentía de otro mundo. Era mi primer año universitario, me tambaleaba entre la adolescencia y a saber qué, y el mundo de amistades que yo conocía estaba muy lejos de la Boca del Lobo. Aquello no era mejor ni peor, pero el mundo en el que yo me movía por aquel entonces no podía darme, aunque sólo fuera alguna vez que otra, lo que andaba buscando. Por eso, creo que debí construir un refugio con acordes de guitarras eléctricas y versos de la calle.
En la Boca del Lobo, todo el mundo con quien me encontraría era mayor que yo y todos ya se conocían de antes. Una de las cosas que más recuerdo fue el pensamiento que me invadía, cada dos por tres antes del concierto, de creer que yo nada pintaba en aquel local, dispuesto a escuchar al tal Willie Nile y darme a conocer a esa gente. Pero supuse que un refugio es para una temporada, nunca para una vida. Al final, entré en la Boca del Lobo, mientras mi amigo y su novia se quedaron en la calle, imagino que bebiendo y besuqueándose.
Hoy puedo decir que me alegro de haber tomado esa decisión. De alguna manera, la entiendo como el primer paso, en una vida que estaba por venir, a hacer aquello que me decía el corazón. Por muy extraño que sonase un sentimiento, no tenía por qué rechazarlo. Era una apuesta por mí mismo.
Dentro de la Boca del Lobo, lo más grande fue entrar en contacto por primera vez con mucha gente que ahora son grandes amigos, de los que siempre aprendo cosas. También el concierto de Willie Nile fue tremendo. Al final del mismo, pude acercarme a Willie y decirle solamente un sentido wonderful. Willie meneó la cabeza en señal de reconocimiento. Su español no daba para más, mi inglés tampoco.
El otro día, sin embargo, pude hablar bastante más tiempo con el pequeño gran Willie. Tocaba en el Cutting Room, un garito muy chulo, en la tierra de nadie de la calle 24, del que cuelgan grandes fotografías de Keith Richards, los Beatles, Ray Charles, Lou Reed y Bob Dylan. El local está dividido en dos salas, la segunda de ellas para acoger actuaciones. Fue gracioso porque, cuando salí un momento para preguntar cuando tocaría Willie, la chica me dijo que se lo preguntase yo mismo porque estaba al final del pasillo que quedaba detrás de ella, y hacía las funciones de backstage. Estuvimos charlando un rato.
A pesar de radiar rock'n'roll de arriba abajo, Willie no es una rock star, especialmente porque no vive de la música y además parece una persona muy agradecida y simpática para este circo de egos. Cuando llegué a él, se encontraba repasando las letras, bastante nervioso, pero estuvimos hablando sin problemas. En el momento que le llamaron por el micro, soltó con gesto de disculpa: I have to go, y salió disparado.
Antes de embarcarme en este viaje a Nueva York que todos conocéis, me hice con el último y magnífico disco de Willie Nile, Streets of New York. Al ponerlo en el reproductor, me acordé del día de la Boca del Lobo. Willie Nile ya era para mí algo más que un músico infravalorado. Willie Nile, el trovador de Bleecker Street y alrededores, el amigo de Bruce Springsteen que sube a un escenario con el boss y la gente se mofa de él, era y es todo el rock'n'roll que yo sueño y defiendo con los dientes. Tal vez, porque todos aspiran a Bruce Springsteen o Bob Dylan pero sólo uno o ninguno llega, y al resto nos queda intentar ser como Willie Nile.
Sobre el escenario del Cutting Room, ese pequeño neoyorkino y sus Prisioneros de la Segunda Avenida estuvieron ofreciendo un recital de rock'n'roll, con versión de Dylan incluida, que se convirtió desde el principio en mi homenaje particular de la experiencia neoyorkina a punto de expirar. Pero la sorpresa estaba por llegar. Sin saberlo, Willie Nile nos dedicó una canción a Nines y a mí, a sus dos amigos españoles como dijo, antes de ponerse a cantar Cell Phones Ringing (In The Pockets Of The Dead), un tema que presentó tras hablar de la buena acogida que siempre recibe en España y referirse a la tragedia del terrorismo. Lo más gracioso fue ver la cara del neoyorkino de mi lado, con el que antes del show había estado hablando y sabía que éramos de España. Me dio un golpe en el brazo y me preguntó sin crédito: "¿Sois vosotros?" Luego, pude enterarme que habían pasado 25 años desde la primera vez que aquel neoyorkino vio a Willie Nile sobre un escenario.
Sinceramente, terminé emocionado como pocas veces lo he estado en un concierto. A la dedicatoria, Willie Nile sumó, para cerrar, la balada Streets of New York, que interpretó al piano y con la armónica. Se me encogió el corazón al ver tantos meses resumidos en tan pocos segundos.
Creo que quemé Streets of New York de tanto escucharlo antes de partir para NYC. La pista nueve, Whole World With You, bombeaba desbocada en mi corazón en mis noches de insomnio y mis días de espera. Ante los miedos y las dudas, un día la puse a todo trapo en el coche y dije: "Hagámosla nuestro himno neoyorkino desde ya". Hoy, el disco todavía resiste, y Willie Nile con su traje negro y su guitarra andará perdido por alguna parte del Village, aunque quedamos en vernos en España, o en Nueva York. Poco importa cuándo y dónde, mientras Willie Nile siga sonando, y su Whole World With You y el resto de Streets of New York viajen con nosotros allí donde estemos; sean, en definitiva, una parte irrenunciable de nosotros.



Gran salute, Fer. (Comment this)
Juanky (Comment this)
Suena a episodio de novela.
Eres un personaje para un precioso cuento de un español en la gran manzana. (Comment this)
J
www.cielovacio.com (Comment this)
Y segundo felicitarte también por ir a un concierto de Willie Nille, un músico entrañable con una obra maestra Beautiful wreck of the world y otro disco Streets of New York ligado a mi breve estancia en la Gran Manzana. Supongo que debió ser grande que se mostrase alejado del egotrip en el que están inmersos algunos rockersos. Algo similiar me ha sucedido a mi con Steve Earle, Marah, Cracker o Mother Superior y cuando te sucede algo así te sientes la personas más feliz por unos breves instantes.
Man In Black http://thelastdjrefugee.blogspot.com/ (Comment this)
A ver si nos vemos pronto Fer.
Pepo (Comment this)
Saaaaayyyyyyyy Áaaameeeeeenn Soooomebooodyyyyyy!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Pd. esto no lo puedes dejar Fernando...o sí? (Comment this)