Friday, October 6, 2006

La música de Paul Auster

La obra de Paul Auster desprende siempre una extraña inspiración que parece estar en conexión directa con la idiosincrasia de Nueva York. El encanto de sus historias o la mística de sus personajes recuerdan a menudo al vitalismo que se respira cada día en las calles de esta ciudad.

El autor de Mr. Vértigo, La música del azar o Trilogía de Nueva York nació en Newark aunque reside como escritor adoptado en la orilla neoyorkina, concretamente en Brooklyn. Algunos han asegurado que es el máximo exponente del realismo mágico del norte, a la estela de Gabriel García Márquez con el que se siente especialmente identificado este novelista que ha sido marinero y profesor de universidad. No creo que la prosa de Auster tenga el peso de la del escritor colombiano, pero sin ser una escritura tan majestuosa esconde, sin duda, una transparencia incuestionable, capaz de irradiar un optimismo embriagador.

Por lo general, una casa y un camino son la metáfora de la obra del último Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Auster suele presentar relatos llenos de paradojas que enfrentan a los personajes con ellos mismos y su entorno. Dos de los ejemplos más ilustrativos en este sentido los encarnan los protagonistas de El libro de las ilusiones y El Palacio de la Luna.

Esa lucha característica de sus narraciones más importantes no queda lejos de la que se puede observar en el conglomerado humano que forma la ciudad de Nueva York. Se diría que sus novelas guardan más de un acorde en común con el ritmo de la metrópoli. Hay siempre una posibilidad de que todo puede cambiar. Y cambia.

En una entrevista reciente, Auster afirmó: “El proceso de escritura tiene que ver con la música, el sonido, el ritmo; relacionar un párrafo con otros, para que la gente no lea sólo con la mente, sino también con el cuerpo”. Verdaderamente, en la escritura de Auster se reconoce a veces esa expresión que dejan los propios personajes de carne y hueso de Nueva York, con el cúmulo de sus desolaciones y sus esperanzas, la mayoría de ellas llevadas en soledad.  

Posted by Fernando Navarro at 00:52:36 | Permalink | Comments (4)