Gran Premio neoyorkino
Conducir por Manhattan es un deporte de alto riesgo; sólo apto para lunáticos y, tal vez, profesionales del volante con muchos kilómetros a sus espaldas. Pero optó por creer que las calles de la Gran Manzana forman un circuito hecho exclusivamente para locos. Cómo será de peligroso que el otro día me preguntaba, hundido sin esperanza de salir vivo en el asiento trasero de un taxi, si Fernando Alonso conseguiría cruzar cuatro calles sin colisionar con nadie.
Ahora que el piloto asturiano es bicampeón del mundo de Fórmula 1 y va camino de batir todas las marcas, qué mejor que probar nuevas aventuras. El Gran Premio de Nueva York sería todo un reto. Se trataría de recorrer en hora punta los 25 kilómetros de una de sus avenidas.
Alonso no tendría que estar pendiente de los monoplazas rojos de Ferrari, sino de cualquiera de los 14.000 taxis amarillos que diariamente queman sus ruedas sobre el asfalto neoyorkino. El alemán Schumacher y el finlandés Räikkönen no serían nunca tan peligrosos como el conductor indio, que aprieta el pedal con un turbante en la cabeza más grande que un casco, o su compañero de escudería ruso, que llegó anteayer a la ciudad y ya pilota un taxi, incapaz el pobre hombre de balbucear el inglés y con un mapa entre las piernas.
En este circuito además no rigen leyes. Cuánto más se toca la bocina, más se avanza. También es lícito realizar cualquier maniobra por absurda que sea porque, en realidad, aquí los semáforos son válidos sólo para los novatos. Y con tanto bache de profundidad superior a un metro, hay que maniobrar más que en el Gran Premio de Mónaco. Si no los esquivas, te obligas a parar en boxes, que supondría bajarte del coche, y en Nueva York es como decir que te arriesgas a ser atropellado.
*Artículo publicado en el diario deportivo “La Voz del Deporte” (http://www.lavozdeldeporte.com/) dentro de mi colaboración con el periódico cada martes de la semana. Este blog recoge el texto siempre después de ser publicado en el diario.
Finalmente, he colgado la foto de la noche de Halloween con este escribiente disfrazado. Sólo tenéis que bajar al mensaje de ayer. Imagen añadida. ¡Espero dar miedo!