El sueño de Ana
Hoy, una compañera de clase, Ana, de Santo Domingo y residente en Nueva York, me aseguraba que le había hecho mucha ilusión ir a votar por primera vez en su vida en los Estados Unidos. Ana lo tenía claro: había dado su voto a Hillary Clinton porque esperaba que llegase el día, que sin Bush en el poder, se fuera a la cama cada noche más tranquila.
Ya será conocido por todos, los demócratas han barrido en las elecciones legislativas. Se han hecho con el control definitivo de todo el Congreso (Cámara de Representantes y Senado). En un día, el presidente George W. Bush ha visto como el mismo pueblo al que recuerda diariamente que está “en guerra” ha rechazado su política, salpicada por los muertos de Irak y los escándalos de corrupción de su partido. Tan fuerte ha sido el golpe que uno de los más feroces halcones de su administración y principal artífice de la guerra, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, ha dimitido, expandiendo aún más la victoria demócrata.
Una onda que guarda nuevas situaciones. Será la primera vez en la historia estadounidense que lidere
la Cámara de Representantes una mujer, Nancy Pelosi. La nueva madam speaker de la Cámara Baja forma parte del ala izquierda demócrata y se convierte en la segunda, tras el vicepresidente Dick Cheney, en la línea de sucesión presidencial, augurando la posible llegada de una mujer a la presidencia. En esta carrera, tiene todas las papeletas Hillary Clinton, reelegida por aplastante mayoría como senadora demócrata del Estado de Nueva York, y dispuesta a probar más altos vuelos. La Cámara de Representantes contará asimismo con su primer escaño musulmán, Keith Ellison, que sale del Estado de Minesota.
Otras notas no han llamado tanto la atención pero también son interesantes. El Estado de New Jersey tendrá un senador demócrata de origen cubano, Robert Menéndez. Este abogado que se dirige a su audiencia en inglés y español se convierte en el tercer latino en el Senado. La presencia de los latinos en los órganos de gobierno estadounidenses se constata cada vez más, una vez que todo el país asume que forman una comunidad muy numerosa y pujante, que hace que media nación hable en español (en Nueva York se estima que alrededor del 35% de la población es latina).
En este sentido, hay un apunte que creo que ha pasado desapercibo para los medios de comunicación españoles. En precampaña, George W. Bush ha leído algunas frases de sus discursos en español. Es la primera vez en la historia que un presidente estadounidense se dirige a su audiencia del país en otro idioma que no es inglés. Un hecho que seguro que no ha dejado de ser una estrategia política para movilizar al voto latino tras la aprobación de la “Ley del Muro”, que permitirá la construcción de una doble muralla en la frontera con México.
Pero Bush no ha conseguido persuadir a gran parte del país, entre ellas a mi compañera de clase. Ana desde hoy, creo asegurar, empieza a conciliar un poco más el sueño.