Wednesday, November 22, 2006

Fábula cinéfila

Cerca de donde vivo hay un cine que cuando lo vi por primera vez con sus brillantes lucecitas y sus letras negras sobre fondo blanco me recordó a aquel que aparecía en La rosa púrpura de El Cairo (The Purple Rose of Cairo, 1985). Tal vez, sea mi admiración por ese hombrecillo llamado Woody Allen, pero lo cierto es que la fachada del Loew´s Jersey Theatre, construido en 1926, conserva la apariencia de otra época, cercana a las viejas historias y a los sueños que bailan a ritmo de swing. En más de una ocasión me he preguntado si en su interior no aguarda una solitaria Mia Farrow, sentada sobre una butaca roja en la confortable oscuridad.

A la espera de saberlo, puedo asegurar que desde hace algún tiempo me siento como el aventurero Gil Shepherd de la cinta de Woody Allen, a medio camino entre la realidad y la ficción. A veces, me parece que esta experiencia es como una película, vista en pantalla grande. Cada objeto forma parte del decorado, cada persona es un personaje y yo un simple protagonista, como otro cualquiera, que tiene un papel que cumplir.

Todavía no sé cuando llegué a pisar realmente el suelo de Nueva York. Durante una temporada no he sentido ni he padecido, tan sólo he sido un personaje en blanco esperando alguna trama, prisionero de mi propia película, que se sucede sin que yo pueda hacer nada.  

Es difícil no verlo de otra manera. Tanto tiempo al acecho de esta historia y ahora que estoy dentro de ella me doy cuenta que el guión sólo llevaba escrito el título. Quisiera decir que puedo escribir varias páginas, y seguramente así sea, pero el problema está en el desenlace. La realidad está en el lado del proyector. Hay una idea, un profundo sentimiento, que trajo de nuevo todo esto que es Nueva York. Quiero pensar que con llegar aquí no basta. Quiero creer que mi personaje salta de la pantalla y padece la lluvia de medianoche, superando la indeterminación.

No he acudido a la llamada de estas calles para evadirme, tal Mia Farrow en el cine Jewel. Puede que se esté acercando el verdadero momento en el que tengo que hacer frente a la realidad, a mi propia realidad, y a la historia que quiero hacer de ella. Necesito que llegue, o no podré evitar confundirme con mi personaje.

Posted by Fernando Navarro at 05:56:31
Comments

5 Responses to “Fábula cinéfila”

  1. K says:

    A lo mejor te viene bien saber que a tus lectores nos pasa un poco lo mismo. Por el aire descriptivo, las fotos en blanco y negro, el espíritu observador, el estilo de narrador que no interviene en lo que cuenta, da la sensación de que eres un personaje que deambula.

    A veces se echa en falta una historia detrás, una presencia humana que respalde todo eso, unos ¿cómo decirlo? sentimientos verdaderos, un pulso que lata.

    Supongo que entiendes que esto no significa que el lector necesite que cuentes tu vida; no es eso.

    De todas formas, es un lujo pasear por Nueva York a través de tus ojos.

    Un saludo.

  2. perruzo says:

    Entiendo la sensación que tienes. De algún modo tu opción neoyorkina te ha separado del camino “convencional”. Es como si te hubieras apeado del mundo, ese mundo que es como una galera en la que todos estamos remando, remando,… sin saber muchas veces ni por qué, ni hacia dónde remamos. Lo cierto es q muchas veces preferimos seguir remando a tener q enfrentarnos a nosotros mismos, afrontar qué quiero hacer realmente con mi vida, con mi tiempo, con mis relaciones,.. Y esto te acompaña estés en León, en Madrid o en New York.

    Creo que este tiempo en New York va a ser muy rico para tí. Es como un “break” en tu camino. Te servirá para poder releer tu vida hasta ahora y decidir cómo quieres que sea a partir de ahora.
    Así que Fer tranquilo que no te acabarás confundiendo con ningún personaje (ni siquiera con Billywild je,je). Volverás de New York todavía más luminoso, si cabe.

    Un abrazo

  3. Fer says:

    K: Puede que tú lo hayas dicho mejor que yo. Tengo cierto “defecto profesional”, que a veces puede pecar de demasiada correción, falta de posicionamiento, o cómo se quiera llamar. Tal vez, otro problema viene de mi idea inicial que es no hacer de Serenatas un diario al uso. No. Supongo que es como quien aprende a tocar la guitarra; primero un acorde, luego dos, hasta dar con la melodía. Puede que todavía no tenga la receta en su punto. No lo sé. Sigo escribiendo, que es lo que me pide el cuerpo.
    Las fotos en blanco y negro son una debilidad, lo reconozco.
    Y para mí también son un lujo opiniones tan sinceras, aunque no sepa quién hay detrás de esa K.

    Perruzo: Valiosas palabras. La vida nos hace remar a todos, sin duda. No sé si he dejado de remar o al cambiar de corriente de esta forma me siento un poco sin norte. Espero llegar a buen puerto. A Billywild creo que le tengo más cariño que a mí. Al menos, no se raya tanto.

  4. K says:

    Tienes razón. Es posible que me llame la atención esa forma de escribir tan despegada, tan ajena, precisamente porque yo hago todo lo contrario. No es “demasiada corrección”, la corrección es una virtud que no está de moda y se agradece mucho para variar. La limpieza, ese escribir descontaminado de yoísmo, por decir algo que no se entienda mucho.

    También tienes razón en lo que dices sobre la idea inicial al empezar a escribir. Te leo prácticamente desde que empezaste y supongo que había olvidado ese detalle: no hacer un diario de los que hay a miles. Sigues esa línea y eso también es encomiable. Y envidiable.

    Y también tienes razón en lo de que no me conoces. Esto de los blogs es lo que tiene: pones ahí tus palabras, las regalas, y no sabes quién va a recogerlas, para qué van a servir, dónde van a llegar ni de qué manera, en qué lugar remoto van a enlazarte. Supongo que es uno de los mayores encantos de este medio de comunicación: el largo campo que se le deja al azar.

    Bueno, te dejo el enlace para que me conozcas algo más, si quieres. Es justo.

    Un saludo.

  5. Rain says:

    Aquella película: una de las más hermosas que hay.

    Creo captar lo que expresas: es como una incertidumbre, mas tiene su lado armónico. Es como hallar contrastes, y a la vez es cierta paz cruzada, alterada…

    tal vez no es exactamente lo que has dicho y mi lectura es otra, como lo que pasa al que le da de sí a lo que ha leído.

    Creo que este blog siginifica diferentes direcciones, todas unidas por un generoso espírirtu. Eso es lo que percibo y lo que me invita a seguir leyendo. Por esa generosidad, creo que hallarás tu singularidad…

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