Patos
Los patos siempre han sido la verdadera cuestión.
Los que sean, como yo, fieles seguidores de esa maravillosa serie llamada Los Sopranos entenderán de lo que hablo. Para los que todavía no hayan tenido el placer de disfrutar de esta obra maestra por capítulos intentaré explicarlo, aunque lo mejor es acudir a las tiendas, videoclubs, bibliotecas públicas o al fin del mundo y hacerse con las temporadas de la serie.
En su primer episodio, unos patos salvajes habitan el patio de Tony Soprano, el capo de una mafia de New Jersey. No sé sabe de dónde han llegado, pero lo han hecho para quedarse nadando en el agua de la piscina de Tony, que los contempla entusiasmado. No son patos más bonitos que los otros patos, ni más grandes, ni tan siquiera más raros. Son unos patos normalitos, que pasarían desapercibidos en mitad del campo, pero son los patos que se han instalado en la vida de Tony.
Tony está casado con una gran mujer y es padre de dos hijos sanos e inteligentes. Una familia que podría ser perfecta en cualquier serie de televisión pero en ésta no lo es tanto, y además pasan de los patos del cabeza de familia. Tony se preocupa por sus patos pero para su mujer e hijos son sólo patos. Tony podría hablar de los patos en el trabajo, rodeado de sus chicos, cuando se reúnen en el Bada Bing o en el café italiano, pero los chicos de Tony no lo entenderían, por muy fieles que sean a él, o al menos intenten serlo.
El problema viene cuando un buen día los patos se van volando. Tony se prepara para hacer una barbacoa junto a la piscina en el día del cumpleaños de su hijo. Está solo, con su puro encendido, observando los patos en el agua. De repente, los patos agitan sus alas y salen volando, camino de alguna parte con una música de ópera de fondo, lejos de la vida de Tony. En ese momento, Tony siente un mareo, tal vez un ataque de pánico, y cae al suelo tras perder el conocimiento, mientras los patos se van surcando el cielo.
Resulta que es el principio de todo. La serie arranca con Tony sentado frente a su psiquiatra. Un jefe de la mafia abriendo su alma ante una psiquiatra. Cierto. Tony cuenta todo esto; cómo llegaron los patos y cómo se fueron hasta que cayó al césped, rendido por la marcha de los patos. No se sabe muy bien qué significado tienen los patos. No lo sabe la psiquiatra, no lo sabe Tony, no lo sé yo. Sólo se puede decir que para Tony fueron algo especial, tan intangible como auténtico.
Bien pensado, todo el mundo necesita tener unos patos. No sé muy bien qué significa esto, pero creo que forma parte de la condición humana: el tener unos patos, el proyectar parte de lo que llevamos dentro en unos patos. Según se puede ver en las andanzas de Tony Soprano, la vida es imperfecta, irreal, sencilla, difícil, auténtica, mágica, descreída, grande, diminuta, imposible, irremediable. Y Tony vive mucho la vida. Y es verdad, en algún momento, por breve que sea, hacen falta unos patos. El problema es saber vivir sin ellos.