Vida perra
Se puede afirmar que los perros viven mejor que las personas en Nueva York. A primera vista, al menos, hay detalles que hablan del importante papel que juegan en la sociedad neoyorkina, como que existen abundantes tiendas por todo Manhattan exclusivas de productos caninos o que en las fechas más marcadas del año a los perros se les tiene siempre en cuenta con disfraces para Halloween, comida con envoltorios especiales para Acción de Gracias o regalos para Navidad. Ellos forman parte de esta ciudad como el que más. Hasta la justicia ahora se pone de su lado.
No hace mucho saltó la polémica cuando el importante grupo ciudadano Juniper Park Civic Association llevó a los tribunales una demanda solicitando que los perros fueran siempre con correa por cualquiera de los 1.700 parques neoyorkinos. Alegaban que era lo más seguro e higiénico para todos. Sin embargo, la corte suprema de Queens, donde se llevó el caso, ha rechazado la denuncia y ha reconocido “el derecho de los perros ha pasear libres alrededor de los parques”. Ningún parque puede oponerse a que un dueño pasee a su mascota sin correa pues está amparado por la ley. Victoria para los perros. De esta manera, por Central Park, afortunadamente, seguirán viéndose perros sueltos corriendo libres y sin problemas tras las pelotas de béisbol que lanzan sus dueños.
Sin duda, la cuestión canina es un tema de peso. Nueva York cuenta con casi un millón y medio de perros. Por eso, hay una estampa de auténtica naturaleza neoyorkina que algunos ya conoceréis por las películas. Se trata del cuidador de perros, al que se ve pasear por las calles rodeado de ellos, especialmente por las zonas de Greenwich Village o el Upper Side. Cada uno de estos cuidadores forma parte del Club K-9, un hábil negocio que nació en 1989 para proveer cuidados especiales a las mascotas de los neoyorkinos demasiado ocupados por el trabajo.
Club K-9 ofrece diversos servicios. El más común es el de sacar al perro a pasear. El empleado recoge a la mascota en su casa, ya que sus dueños están trabajando, y se la lleva dos horas de paseo. Como hay tanta demanda, estos paseos suelen ser en grupo con el cuidador rodeado de unos 7 o 10 perros. También existen los paseos privados, que son más caros pero que son perfectos para dueños recelosos de que su mascota levante la pata bajo la atenta mirada de otro perro. Según he podido saber hablando con algún de estos cuidadores, por cada perro que se saca a pasear durante las dos horas, normalmente, se cobra 15 dólares. No importa la raza ni el tamaño del canino. Y algunas veces se han encontrado con dueños que exigen un determinado itinerario para el perro.
Pero Club K-9 no sólo saca a los perros a pasear. También oferta visitas a los cachorros (puppies). Un chico o chica va a la casa del dueño ausente y se dedica a jugar con el cachorro, asistirlo y enseñarlo con cortos paseos a hacer sus necesidades. Es la posibilidad de dar a tu perrito lo mejor. El otro servicio es una acogida de perros durante largas ausencias. Club K-9 hace de hotel o casa para perros cuando sus dueños deben dejar la ciudad. Y la habitación por día (50 dólares) es más barata que la de cualquier hotel de Nueva York, y encima con comida y cuidados médicos. En fin, que es mejor ser perro en Nueva York.