Friday, January 12, 2007

Dichosa pasión por el fútbol

Ante la llegada de fechas tan señaladas, servidor se subió al avión y regresó, como el turrón, a casa por Navidad. Qué mejor momento para disfrutar de la familia y los amigos y reencontrarse con lo que se echa de menos. Y, entre mazapanes y uvas, apareció el fútbol.

Dijo hace tiempo el escritor uruguayo Mario Benedetti que “el fútbol es una excusa para ser felices”. No cabe duda que el buen aficionado al fútbol, el de toda la vida, puede hacer de estas palabras un territorio personal. Habrá quién clame estupefacto ante tal afirmación, más cuando existe como existe un calendario saturado que exprime al indiferente, pero el fútbol si no existiera, para muchos, habría que inventarlo.

De regreso a Nueva York, con las pilas cargadas, me sigue resultando extraño y digno de estudio el caso de los Estados Unidos, que aún con su herencia británica se les ha escapado esto del fútbol. Es una excepción para la máquina más absorbente y productiva de estilos de ocio del planeta. Como asegura el prestigioso historiador Eric Hobsbawn en su repaso al siglo XX; “En la esfera de la cultura popular, el mundo era o norteamericano o provinciano”. Y el fútbol, que nada tiene que ver con los USA, es una rama popular desde hace tiempo genuinamente internacional y con preeminencia mundial.

Dichoso fútbol, pensarán más de uno y de dos. Seguro que sí. Pero para sus amantes guarda algo indescifrable, que se entiende a pedazos pero cuyo significado completo se escapa. Un sentimiento al que se refería décadas atrás el sabio entrenador del Liverpool, William Shankly: “Mucha gente piensa que el fútbol es un juego a vida o muerte, pero es mucho más importante que eso”. Tal vez, porque es una pasión, y como apuntaba el escritor francés Nicole Chamfort, “todas las pasiones son exageradas y son pasiones sólo porque exageran”

*Artículo publicado en el diario deportivo La Voz del Deporte cada martes de la semana.

Posted by Fernando Navarro at 03:09:40 | Permalink | Comments (3)