Monday, January 22, 2007

Magazine NY

Inauguro hoy Magazine NY, una idea que tenía desde hace tiempo rondándome por la cabeza. Se trata de una especie de revista que hará realmente las funciones de cajón de desastre, en donde publicaré escritos que por una razón u otra tengo archivados. Serán textos que por su extensión no veo aconsejables en este espacio que es Serenatas de Nueva York, y por eso prefiero desviarlos a otro lugar donde jugar además con las posibilidades de Internet. Este sitio es Magazine NY, que no tiene ninguna pretensión de ser regular y que a medida que ofrezca algo nuevo lo avisaré. Habrá un enlance permanente en la barra de la derecha.

Para empezar, he dejado un reportaje sobre el cierre del CBGB, que ya comenté en Serenatas. En este caso, es un reportaje que me pidió una revista musical española y, en el último momento, no pudo ser publicado. No me gusta verlo en la sombra de una carpeta del ordenador, y así al menos, gracias a este gran mundo de Internet, lo aireó un poco y lo comparto con vosotros. Muchas gracias por estar ahí.

Saludos y Rock on!

Fernando

Posted by Fernando Navarro at 06:24:23 | Permalink | Comments Off

Rocco´s Pastry Shop

En el 243 de Bleecker Street, entre Leroy & Carmine Streets, hay un sitio que todo médico neoyorkino, que se precie de serlo, nunca aconseja a sus pacientes diabéticos. En pleno tránsito alocado del Greenwich Village, Rocco´s Pastry Shop es el lugar maldito de los enfermos de azúcar.

Rocco era un joven italiano que a finales de los años cincuenta cruzó el charco para buscarse la vida en las calles de Gotham, como tantos compatriotas habían hecho antes. Podía haberse dedicado a los negocios callejeros, que ofrecían la posibilidad de ganar dinero de manera más rápida, pero Rocco era honrado y aficionado a la repostería. Trabajó en una panadería del Downtown y cuando se vio con habilidad suficiente y un poco de dinero ahorrado se decidió a abrir su propia tienda especializada en postres. Era el año 1974. Rocco´s Pastry Shop pasó a convertirse en una realidad, y hasta día de hoy es un sitio que tiene la virtud de enganchar a cualquier paladar.

Asentado en mitad de uno de los caminos más vivos de la ciudad, la tienda es un tesoro que esconde joyas de chocolate, nata o fresa. Los escaparates de Rocco´s Pastry Shop son apenas una pequeña muestra de lo que espera dentro. Al abrir la puerta, es el aroma a vieja pastelería, amasada en la tradición italiana, el que causa los primeros estragos. Bajo una radiante luz, los pasteles, las tartas, los bizcochos o los cannolis se colocan en un desfile colorido al que acompaña la vivaz decoración de las paredes con esos cuadros impresionistas de paisajes y flores.

Frente al mostrador, uno se siente como Hansel o Gretel. Lo difícil es saber por dónde empezar. Centenares de dulces se disponen en grandes bandejas. Los pasteles (2,50$) son los más solicitados: Napoleans, Chocolate Mouse, Cream puffs o Pasticiotte. Cada uno con su sonrisa y su dulce secreto esperando. Los hay también pequeños, llamados miniaturas (0,60$). También los cannolis (3$) permiten recrearse a gusto. Sfogliatelle, French Lulu o Cassatina suenan a damas de alta alcurnia. En cualquiera de los casos, es imposible decir si uno es mejor que otro. Lo recomendable es no repetirse nunca.

Además, Rocco´s Pastry Shop merece la pena por su café, posiblemente uno de los mejores de todo Manhattan tanto por calidad y precio. Importado desde Italia, una taza de café cuesta 1,50 dólares mientras un Cappucino se queda en 2,50$. Es muy difícil encontrarlo tan bueno y a ese precio.

Todos los dulces se pueden pedir para llevar, como en cualquier pastelería. Así, una de las especialidades de la tienda es la reserva de tartas, a cuál más original y con mejor pinta. A lo largo de la jornada se ven salir decenas de ellas.

Y un consejo. Conviene reservar un tiempo para ver cómo los pasteleros elaboran con sumo cuidado cada una de las tartas en la misma barra de atrás del mostrador, cara al público. Se puede apreciar el arte de la repostería en vivo, cuando se dejan ver en la trastienda sinuosas curvas de nata coronadas por jugosas fresas en punta sobre las que irá resbalando un chocolate líquido, que se regodeará en el cuerpo del pastel, hasta poder hincarle el diente.

Posted by Fernando Navarro at 06:01:15 | Permalink | Comments (4)