Haciendo cola
En Nueva York, esto de hacer cola por cualquier cosa es algo que se lleva a todas horas. Muy al contrario a lo que la ciudad da a entender a primera vista, existe un respeto máximo por el orden durante la espera, bien sea en el supermercado, subiendo al autobús o para entrar al cine. Incluso si uno en mitad de un concierto se va al baño o la barra no debe preocuparse porque a la vuelta te cederán el espacio que desde antes te correspondía, aunque esa en un sitio tan privilegiado como la primera fila. También es cierto que hay situaciones disparatadas en las que todo el mundo se ataca, pero en la mayoría de las veces siempre se respeta la cola y el orden de llegada hasta la saciedad.
A nadie le gusta esperar, es un hecho, y a mí en las colas un poco menos que sentado en una cafetería. Rodeado de gente, nunca sabes lo que te puedes encontrar, ni tú mismo cómo puedes reaccionar ante determinadas situaciones. Bien es cierto que lo más común en esta metrópoli es dar con un loco en mitad de la cola de espera que, como me sucedió a mí, se pone a gritarte e insultarte sin motivo aparente. Uno casi los llega a coger cariño. Pero también es verdad que a veces es fácil toparse con otra clase de personas. Por ejemplo, el otro día me sentí, una vez más, como Woody Allen. Seguro que todos llevamos dentro un tipo como el que está detrás de Allen, pero creo que no todo el mundo lo saca a pasear a la ligera. De cualquier manera, me encontraba esperando en el Museo Guggenheim y pensé: “amigos míos, si la vida fuese así…”.
Disfrutad del pequeño gran Woody en estado puro. Annie Hall (1977)
PD. Estuve en el Guggenheim para ver la exposición El Greco to Picasso. Time, truth and history, que está siendo un éxito. Si todavía no odiáis suficiente al hombre de la cola y me queréis escuchar hablando como él o parecido sobre esta exposición y otras cosas, hoy martes en torno a las 21:30 horas lo haré en Madrid se mueve (Onda Madrid - 101,3 / 106 FM), dentro de mis colaboraciones con el programa.