Wednesday, January 31, 2007

TV (Parte II)

La televisión es el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural - Federico Fellini

La primera vez que oí aquel pitido pensé que había saltado el timbre del microondas, pero pronto repuse que en casa no teníamos microondas. La vez que de repente el sonido desaparecía cada dos por tres en mitad del diálogo alterado entre dos hombres pensé que el televisor, comprado por cuatro duros en una tienda de oportunidades, estaba estropeado, pero pronto pude comprobar que el problema no venía del aparato. A alguno le costará creerlo, como a mí al principio, pero en Estados Unidos existe la censura.

Fue un comediante llamado George Calin quién hace más de treinta años hizo un monólogo que llamó Siete palabras que nunca puedes decir por televisión (Seven Words You Can Never Say On Televisión), dentro de un álbum que recogía algunos de sus textos más sabrosos. Se trataban de palabras consideradas por lo general inapropiadas y malsonantes como para decirlas en antena, bien fuera televisión, bien radio. Precisamente, a través de las ondas de la emisora radiofónica Pacifica, perteneciente a WBAI, estas palabras llegaron a los oídos de un hombre, que un día conducía por una de esas largas carreteras en compañía de su hijo. El monólogo de Calin fue integro por Pacifica, y el padre y el niño se lo tragaron. Al día siguiente, el padre se quejó sin dudarlo a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) porque su hijo había tenido que escuchar aquellas palabrotas.

Tal vez, este padre responsable nunca imaginó lo que su queja llegaría a conseguir. Desde entonces y tras la decisión final de la Corte Suprema, esas siete palabras no se pueden oir en la televisión y radio durante el horario diurno y parte del nocturno. De incumplirse la ley, el medio de comunicación responsable de la radiodifusión se atiene a una importante multa.

Es normal, por tanto, escuchar pitidos en la televisión norteamericana en mitad de un informativo cuando sale algún reportaje de una manifestación o suceso. Como también es corriente, oír que un hombre notablemente enfadado habla entrecortado como si estuviese supeditado a bajones de tensión eléctrica. Siempre sucede alguna de estas cosas cuando se quieren decir algunas de las siete palabras malsonantes, conocidas en este país como seven dirty words. Paso a pinchar las famosas palabras con su traducción literal al castellano, a riesgo de ser multado y de que algún menor de edad haga mal uso de ellas:

Shit - Mierda

Piss - Mear

Fuck - Follar, joder

Cunt - Coño

Cockesucker - Chupapollas

Motherfucker - Hijo de puta

Tits - Tetas

A pesar de los incomodos ruiditos de los pitidos, estas palabras son responsables de situaciones tan disparatadas que conviene tomarselas a risa. Por ejemplo el otro día. Un canal de la televisión latina por eso de atenerse a la ley emitió la película La delgada línea roja sobre un grupo de soldados estadounidenses en mitad de una terrible guerra en Japon. Cuando a un soldado le han dado con una bala, los responsables del doblaje se permiten que el soldado diga “me han hecho daño” cuando parece decir claramente “joder, me han jodido”. O si uno se está muriendo y realmente dice antes de palmar que no podrá follar más, esto se sustituye por no podré tener sexo. Escuchar a soldados luchando y matando a personas, sobreviviendo como perros en la batalla y diciendo estas delicadezas, es tan irreal que, de verdad, no sabes cómo tomarlo. 

Y, sin embargo, repito, todo está amparado por la ley y es una situación con la que se vive diariamente. Forma parte del puritanismo estadounidense que, lejos de ser un ente abstracto del que todo el mundo habla pero nadie conoce, tiene sus organizaciones, representantes políticos y ciudadanos comprometidos. Tales como el Consejo de Padres de la Televisión, un agerrido grupo de padres que lucha por la salud mental de los niños mediante el control de la televisión. Así, a través de su web, este grupo de preocupados hombres y mujeres de familia, que consiguen mucho más de lo que nadie pueda pensar, cada día publica un listado de programas que conviene ver. Si en su parrilla el programa, serie o película aparece en rojo es señal de peligro inminente. Para ellos, encender la televisión en ese momento es como dejar que el niño/a juegue con un cuchillo. Grupos como estos padres son los que cada año llenan y llenan de quejas a la Comisión Federal de Comisiones, que depende del Congreso.

Y bien es cierto que todo está muy controlado. Después de ver esa extraña versión de La delgada línea roja, emitieron una película, cuyo nombre no puedo recordar, en la que un cachas rubio que hacía las funciones de policía bueno se pasaba noventa minutos cargado de sus pistolas, que usaba a las primeras de cambio, mientras repartía golpes a todo bicho viviente que le contestaba o miraba mal. Se me fue la cuenta de los chinos de una mafia de Chinatown que llegó a matar en menos de diez minutos, pero por suerte el amigo no dijo ni una sola palabra mal sonante. Eso hubiese sido delito.

Posted by Fernando Navarro at 05:48:34 | Permalink | Comments (9)