Monday, February 19, 2007

La Quinta Avenida

Querida, la Quinta Avenida es el lujo, el adorno y la pompa. Querida, la Quinta Avenida brilla y ciega. La Quinta Avenida es la arteria de Manhattan que nunca podrá ser pinchada, no hay pico que la coloque de más, es la vena que esconde su propia droga. Tiene a todo el mundo girando alrededor de ella. A ti también, y a mí, no creas.

Cada día hay miles y miles de personas entrando y saliendo por sus tiendas, con sus dependientes abriendo puertas y ofreciendo las más grandes de las sonrisas. Todo es perfecto en la Quinta Avenida. Nadie se cansa de pasar por la Quinta Avenida. O puede que sí. No lo sé. Yo no paso tanto por la Quinta Avenida como para saber qué cansa y qué no. Lo único que me parece que la Quinta Avenida es demasiado para mí. Y ya sé que sólo hablamos de la Quinta Avenida, en su recorrido entre la calle 42 y 59, pero qué recorrido. Es mucho para mí, para ti, para cualquiera que no pertenezca al resto de la Quinta Avenida.

Querida, te veo cogiendo un taxi, sola y con gafas de sol. ¿Acaso no eres tú? Sí, eres, como soy yo el que escribe estas líneas. Te veo bajando del taxi, dirigiendo tus pasitos a la joyería y te veo desayunando con ese café y ese bollo guardados en una bolsa. Observas el escaparate, mientras masticas cada bocado de ese simple bollo, que es más real que ese collar por el que giras la cabeza, y sorbes ese café destemplado como tragas cada cosa que te sale al paso cada día. Espero que lo entiendas. La vida, para ti y para mí, no es más que eso: un bollo y un café a compartir.

Querida, estás preciosa. Déjame que te lo diga. No te hace falta ir hasta la Quinta Avenida. Vístete así en casa, o cuando salgamos a cenar. Hay otras avenidas además de la Quinta. Incluso hay calles en las que esperan buenos momentos. Secretos que serán tuyos, si los quieres.

Querida, ¿pero no ves que no hay nadie por la Quinta Avenida? Está vacía. Simplemente es un sueño. Un sueño vacío, que sólo brilla y ciega. Deja la Quinta Avenida para otros. La Quinta Avenida es todo lo que no somos. Pero aquí me tienes, observándote, feliz con lo que soy, feliz con lo que eres, feliz sabiendo que algún día tendremos un gato y lo pondremos el nombre que tú quieras, cuando giremos la esquina y, querida, dejemos atrás la Quinta Avenida.

 

P.D. Quisiera dedicar esta semana al cine. El próximo domingo, como todos sabéis, se celebrará la entrega de los Oscars. Es la mejor excusa para recuperar la parte cinéfila de Nueva York, la ciudad más cinematográfica del mundo.

Posted by Fernando Navarro at 02:27:38 | Permalink | Comments (2)