Thursday, February 22, 2007

Un tiempo atrás

Cuando los líderes de la Cosa Nostra ya vivían en mansiones, hubo un tiempo que los bajos fondos de Nueva York estaban repletos de aspirantes a mafiosos y matones de poca monta. Lejos de los lazos de cualquier familia, muchos de estos personajes se pasaban la vida en las calles, intentando salir al paso con lo que conseguían de trapicheos y pequeños golpes. Tal vez, ahora suceda lo mismo pero seguro que no es igual.

Era un tiempo en el que en Little Italy no había letreros colgando sobre la entrada de los comercios por los portazos que se daban todos los días en la parte de atrás de cada uno. En Nueva York reinaba el sálvese-quién-pueda de siempre pero gobernaban alcaldes desastrosos que coreografiaban las deudas millonarias, la huída de empresas y la falta de servicios a ritmo de fiascos y escándalos, que habían dejado de sorprender en una ciudadanía que vivía entre el desencanto y el hedonismo. Fue también el tiempo de las drogas, el sexo ilícito y las bandas callejeras.   

Era, por supuesto, un tiempo en que el rock´n´roll explotaba cada día con un nuevo single en las narices de los señores y señoras de la época dorada. Para todos esos maleantes y jóvenes desorientados, que pinchaban canciones en sucias gramolas y echaban el humo de los cigarrillos a la cara, era un tiempo en el que los viejos tiempos se habían ido por la alcantarilla.

Era un tiempo en el que Martin Scorsese sacaba de Nueva York las historias que nunca antes se habían contado. Era un tiempo en el que Scorsese, además, hacía un cine tan carnal que se podía cortar con una cuchilla y ver la sangre derramarse. Era un tiempo en el que Robert De Niro estaba a punto de comerse el mundo y hacía tragar saliva con cada una de sus interpretaciones. Por entonces, encima, hacía una pareja incendiaria con otro que tendría mucho que decir como Harvey Keitel. Era un tiempo que llamar a alguien mook (un palabro que todavía no tiene ningún significado aparente, pero que debe sonar muy mal) era motivo de una buena pelea. Era un tiempo, en definitiva, donde en Nueva York abundaban las malas calles, y los chicos que las habitaban.

Malas Calles (Mean Streets, 1973)

Posted by Fernando Navarro at 05:15:34 | Permalink | Comments (4)