Agente Zero
En la semana del All-Star, Gilbert Arenas, el base de los Washington Wizards y conocido por todos como ‘Agente Zero’ por el dorsal que luce a su espalda, protagonizó reportajes en diversos medios, entre ellos la revista ‘Time’, como la gran sensación del año en la que se ha convertido.
‘Agente Zero’ también podría llamarse ‘agente rarito’. Acostumbrado a darse una buena ducha, completamente uniformado, a mitad de un partido para relajarse, el jugador de los Wizards asegura que es un maniático de cosas sin sentido. Colecciona películas malas de puñetazos y disparos en DVD, jerséis antiguos y balones cutres y usados de baloncesto. Su entrenador, Drew Cleary, habla de él como un “obsesivo compulsivo” que haría bien en no probar ningún tipo de droga porque arrasaría con ella y sería el fin de su carrera.
Por suerte, para él y la NBA, su obsesión más grande es el baloncesto. Enganchado como está a meter canastas, en lo que va de temporada ha superado los 50 puntos por partido en tres ocasiones. Pero, antes de este año, tuvo que ver cómo en el 2001 pasaron de él todos los equipos en la primera ronda del ‘draft’ y se quedaba fuera el año pasado de la selección estadounidense para el Mundial.
Peor es su historia personal, como sacada de una película de sobremesa. Su madre le abandonó a los cuatro años en Miami y su padre, que no vivía con ellos, se hizo cargo a regañadientes del pequeño Arenas. Nunca más supo de ella hasta hace cuatro años en un partido con su antiguo equipo de los Golden State Warriors, donde una mujer desde la grada le gritó: “¡Gilbert! Soy tu madre.” Arenas se quedó congelado. Tras el partido, apuntó su teléfono pero nunca llamó. Y, seguramente, no lo haga, porque ‘Agente Zero’ está obsesionado en demostrar hasta a su madre que los que no apostaron por él se equivocaron.
*Artículo publicado por el periódico La Voz del Deporte cada martes de la semana.