Thursday, March 1, 2007

Tetas

Los padres norteamericanos están realmente preocupados porque sus hijas están dejando de vestir sujetadores que mantengan firmes sus tetas. Al parecer, preocupa tanto la salud de los pechos como la imagen de las niñas. ¿Van las chicas de malas y salvajes?, es la pregunta que se formula la revista Newsweek, que se ha hecho eco de este asunto hasta el punto de dedicar una portada al tema y un amplio reportaje que no tiene desperdicio.

 

La causa es la siguiente: las adolescentes han dejado de utilizar sujetadores porque sus ídolos no los llevan. Britney Spears, Paris Hilton, Nicole Richie y Lindsay Lohan, conocidas todas ellas como el Brit Pack en referencia al famoso Rat Pack de los Sinatra y Cía., hace tiempo que aparecen en la televisión sin unos buenos sujetadores. Estos pechos tan cotizados suelen ir al aire con libertad descarada, acompañados de una ropa ligera y provocativa, que dejan esos pechos casi, casi al descubierto. Son superestrellas que no se cortan al vestir y, encima, son tremendamente amigas entre ellas y tremendamente atractivas. Sus pechos, su actitud y su forma de enseñar sus atributos forman el sueño de las jóvenes que se cuece al calor de la edad del pavo.

 

La mayoría de estas mujercitas, que se recrean pensando en derretir el corazón de un chico guapo de instituto, pueden llegar a pasarse horas y horas intentando imitar al Brit Pack. Algunas aseguran que ven el show de Paris Hilton diez veces al día. Todas quieren ser de mayor una Britney Spears, tan guapa, tan guay, tan sexy y tan llena de glamour. Y el primer paso es no ponerse sujetador. Dejar a sus tetas sin ataduras ni rigor.

 

La mayoría de los padres ponen el grito en el cielo porque sus hijas forman parte de lo que ya se conoce como la generación prosti-tots (pequeñas putas). A ningún padre, o a muy pocos, les gusta que sus niñas vayan al instituto o salgan de marcha con las tetas colgando, el ombligo al aire y la minifalda ajustada. Y es cierto que algunas apenas tienen tetas aún, pero se maquillan y se visten como
la Britney, esperando que algún día crezcan sus pechos.  

 

No es para tanto, pensaréis. Es una edad tonta en la que se hacen tonterías. Ellas, y ellos, por supuesto. Tal vez no lo es para Britney, ni para la niña que quiere ser Britney, ni para el niño que le gusta la niña que quiere ser Britney, pero sí importa a los padres. Importa más que el problema de los presupuestos generales del Estado en una sociedad en la que no se ven nunca tetas por la televisión. La pequeña pantalla se encarga de difuminar las tetas desnudas, evitando incitar la caída de los valores, creando seres extraños, que se pasean por la habitación de cualquier película con una mancha donde deberían ir dos razones para sentirse persona.

 

Y eso que no es algo nuevo. Protagonistas de escándalos han existido de siempre, mientras los más puritanos se han llevado sus manos a la cabeza. Madona, Marilyn Monroe, Liz Taylor… son los nombres más sonados. Incluso remontándose a los años veinte estaba una tal Gipsy Lee Rose, también conocida como Mae West, que escandalizó a medio Nueva York siendo arrestada en varias ocasiones, siempre ligera de ropa en un club nocturno mientras cantaba el tema “Sex”. En uno de estos arrestos por escándalo público y obscenidad, declaró frente a todo el cuerpo de policía: “Yo no estaba desnuda. Estaba completamente cubierta por una radiante luz azul del foco”

 

Ya sin Mae West, y mientras la televisión difumina la realidad y las adolescentes juegan a ser Britney Spears y su séquito, lo más provechoso en esta situación es acercarse a 53th Street entre Fith Avenue y Sixth Avenue. Allí, hombres y mujeres observan con esmero e incluso se tiran fotos junto a tetas. Me refiero a las buenas tetas de Las Señoritas de Avignon, que cuelgan sin sujetador de la pared de la quinta planta del MOMA.

 

 
Posted by Fernando Navarro at 05:25:26 | Permalink | Comments (9)