New York Times
De siempre se ha sabido que un periódico en jornada dominical abulta el doble o más que cualquier otro día de la semana, pero para llevarse un New York Times en domingo hace falta desayunar el doble que cualquier otro día, además de una fuerza fuera de toda duda.
En la Universidad de Nueva York (NYU), me da clases una profesora neoyorkina, que antes fue durante muchos años periodista del New York Times, y dice que el periódico de los domingos está pensado para leerse a lo largo de una semana, o para conseguir que alguien dedique toda la jornada dominical a su lectura. Es por eso que a mitad de semana, pongamos un jueves, puede verse a gente en el metro leyendo uno de sus múltiples suplementos. Y es por eso que el New York Times de los domingos sale publicado en una edición especial ya los sábados por la tarde-noche. Lo fácil por tanto es ver a muchos neoyorkinos comprando el Times (llamado así popularmente) a la salida de un restaurante un sábado por la noche en uno de los tantos delis abiertos 24 horas.
Pero se compre en sábado o domingo, hace falta mucho tiempo para leerlo y una buena forma física. No exagero. El diario, cargado de suplementos, pesa una barbaridad. Al periódico corriente, formado por este orden por las noticias internacionales, nacionales y opinión, le acompañan los domingos catorce secciones. Paso a comentar algunas. Arts&Leisure donde se habla de cine, música y teatro. Metro Section dedicada a sucesos y con artículos especiales. Travel donde se visitan ciudades y países a través de reportajes. Sports con especial atención a todos los deportes estadounidenses como el baseball, el fútbol americano o el basket. SundayStyles enfocada a la moda y nuevos restaurantes. Job Market que hace de guía de oportunidades para buscar trabajo. SundayBusiness que gira en torno al mundo de los negocios. Automobiles sobre coches. Real Estate sobre bienes inmuebles. Book Review que analiza nuevos libros y hace reportajes exhaustivos sobre autores. The City que recoge todas las noticias y reportajes sobre la ciudad de Nueva York.
El New York Times guarda todo el significado de la ciudad al ser un periódico incómodo de leer como ninguno al mismo tiempo que una referencia absoluta para cualquier neoyorkino. Sólo ellos, los neoyorkinos, tienen la coordinación suficiente como para leerlo en el metro sin pasar apuros, que las hojas se caigan o golpeen con su tamaño desmedido al de al lado. A pesar de una publicidad exagerada en sus páginas, la reputación del Times está intacta y sigue siendo un faro para una profesión, la periodística, cada vez más endeble y lejos del rigor y la calidad que se la presuponen.
Por cierto, que una de las cosas que más adoran los neoyorkinos de su New York Times son los crucigramas, que aumentan el grado de dificultad según avanza la semana, culminando con el dominical, en el New York Times Magazine. Y este escribiente se pregunta: ¿cómo lo hacen? Además de leerse ese legajo de papeles que parece una enciclopedia por entregas, sacan tiempo para crucigramas imposibles.