La fuerza y el carisma
Hubiera escrito antes del atracón de rock americano que me he metido este fin de semana, pero el tiempo es lo que más me falta estos días. Sinceramente, llevo unas semanas cada vez más cargadas de cosas, y las próximas no se presentan mejores. Creo que Serenatas se verá afectado por ello. Espero y deseo que lo menos posible porque al mismo tiempo hay muchísimo que merece ser contado.
Pero al grano. El pasado sábado estuve en la sala B. B. King para un concierto con cartel doble: Bettye Lavette y los North Mississippi All Stars. Dos auténticos pesos pesados. Los North Mississippi tocaron en formato acústico no más de una hora para ofrecer un recital que, desde sus raíces de hillbilly, paseó las mejores maneras de la música en vivo con una emoción que se podía cortar con un cuchillo. Es difícil hacerlo en un local donde los camareros no paran llevando los platos de hamburguesas y las patatas fritas de los que ocupan las mesas, pero los hermanos Dickinson manejan los secretos del directo con un rock de raíces irresistible.
Bettye Lavette es de la misma harina pero en otro costal. Esta cantante nacida en Michigan es otra fiera del directo pero en clave soul. La fuerza que desprenden sus discos se traslada al escenario multiplicándose. Sin cortapisas, su soul nace en las entrañas y empantana a los presentes. Con todo su legendario nombre, el B. B. King, a veces, recuerda a un circo con los platos volando de un lado para otro y Lavette supo interpretar el papel, pero cuando se dejó llevar por su instinto subió la temperatura a lo bestia, gracias a su poderosa voz que te arranca una parte del alma a las mínimas de cambio. De hecho, una mujer que abultaba más que la batería que había en el escenario terminó bailando ella sola en medio de la sala y sin camiseta. Al ritmo del soul subido de cilindrada de Lavette, la señora puso a danzar como flanes sus grandes lorzas. Lavette cerró su actuación con una canción sentada y sola al micrófono demostrando ser de una naturaleza innata.
Sin embargo, estos dos conciertos, que merecen protagonizar una semana, no pueden por menos que quedar en segundo plano cuando un día antes Lucinda Williams tocó en el Radio City Music Hall. Para el amante del rock estadounidense, o para el que le guste la buena música, o simplemente para quien le interese ver cómo una persona carismática no tiene que ser aquélla que hace más por llamar la atención y ser más estrafalaria, os recomiendo ver el siguiente vídeo. Si os interesa realmente saber cómo fue el concierto de Lucinda Williams, os instó a leer la crónica que he escrito para la revista Efe Eme. Allí, intentando ser objetivo, terminó diciendo que Ms. Williams es una grande entre grandes en el rock.