Wednesday, April 18, 2007

Concierto Richard X Heyman

El pasado sábado estuve en la presentación en directo del último disco de Richard X Heyman, un desconocido músico neoyorkino de gran talento pop. Heyman hizo un gran show para las poquísimas personas que en el teatro Mazer nos dimos cita. Además, tocó varias de las perlas de sus otros discos. Para quién le interese conocer un poco más a este cantante, puede consultar “Sounds of New York City“, mi blog para la revista Efe Eme. Hablé con Richard X Heyman al final del concierto y no se le pasa por la cabeza girar por España cuando, como él me dijo, todavía no sabe si podrá girar por Estados Unidos. Razón de más para que merezca el reconocimiento que les sobra a tantos otros con más nombre.

Posted by Fernando Navarro at 04:55:23 | Permalink | Comments (2)

Dentro del Madison Square Garden

Presumen los neoyorkinos que el Madison Square Garden es la mejor ‘arena’ del mundo. Al menos, cuando se inauguró fue la más espectacular. Ciertamente, todavía hoy vivir un partido en el Madison es toda una experiencia.

Bajo una atmósfera con olor a pinchos fritos y palomitas recién hechas, los neoyorkinos, cuyo corazón está a prueba de infartos, se dan cita en el Madison para ver a los siempre imprevisibles Knicks.

Como es costumbre, antes de arrancar el partido, se da la oportuna interpretación del himno nacional. La gente se pone en pie, incluido ese batallón de turistas que suelen acudir cargados con sus cámaras, y el pabellón enmudece mientras un hombre con una armónica toca las notas del himno. Al final, los estadounidenses, tan suyos, rompen en vítores y comienza el espectáculo.

Todo el mundo empieza a dar palmas. Una vez el balón ha sido lanzado al aire, la música no cesa. Un partido en el Madison tiene tanto de concierto como de espectáculo deportivo. Es imposible aburrirse. El show está pensado al milímetro.

Desde cualquier parte del estadio, se oye el balón rebotar en el aro, gracias a unos micrófonos especiales, y la variedad musical que suena incita al cuerpo. Decenas de miles de personas gritan a la vez ‘defense’, cuando ataca el adversario, o se ponen a hacer, con litros de cervezas en la mano, la ola.

No hay respiro. En los descansos y tiempos muertos, las cheerleaders invaden la cancha, otros saltarines hacen acrobacias imposibles o hay concursos como lanzar el balón desde el centro de la pista. Con cañones se disparan camisetas al público que vuelan hasta el anfiteatro más alto. Es un jolgorio constante, hasta el punto de que en los instantes finales del partido, si aún está por decidirse, se pincha a todo volumen el tema ‘New York, New York’ de Frank Sinatra, mientras el vendedor de perritos calientes se suma a la fiesta con un ‘come on’ que revienta los tímpanos.

*Artículo publicado por el diario La Voz del Deporte en la colaboración de cada martes.

Posted by Fernando Navarro at 02:52:36 | Permalink | Comments (5)