Monday, July 9, 2007

Frick Collection

Henry Clay Frick fue uno de los más ricos hombres del Nueva York antiguo que gastó buena parte de su fortuna en muchos de los tesoros artísticos de Europa. Vicioso, intransigente y antiunionista, Frick deshizo huelgas con agentes estatales y fue odiado hasta el punto de sobrevivir por los pelos a múltiples intentos de asesinato, pero su nombre queda ligado, a pesar de todo, con una de las colecciones artísticas más importantes del mundo: la Frick Collection.

Situada en su antigua mansión de la Quinta Avenida con vistas a Central Park, la Colección Frick es una estupenda galería de arte, que además sirve para hacerse una idea de cómo vivían los grandes ricos americanos de principios del siglo XX, tales como Rockefeller, Ford, Carnegie o Morgan.

Muchos neoyorkinos aseguran que esta colección privada es con diferencia la galería más importante de la ciudad. Al llegar llama la atención que el museo conserva casi intactos el estilo y la decoración que reinaron durante los años de vida del magnate. Un museo en la misma línea de lo que ofrece el Museo Cerralbo de Madrid.

Así que la visita consiste básicamente en un paseo por las habitaciones de la mansión, donde se recoge un magnífico abanico de obras. Rembrandt, Vermeer, Turner, Whistler, El Greco, Van Dyck, Goya o Constable son sólo algunos nombres que el señor Frick coleccionaba en los salones de su casa. Pero además de las excepcionales pinturas expuestas destaca el mobiliario que habita el hogar, recargado y rococó, al estilo decimonónico, donde se decoran algunos muebles con porcelanas chinas.

Una de las salas más importantes es la galería West, una elegante sala alargada con un techo cóncavo de cristal y molduras ornamentales talladas. Allí, cuelgan autorretratos de Rembrandt o Vicenio Anastagi de El Greco. También hay unos fabulosos retratos de un matrimonio de Frans Hals y dos obras de Turner, con vistas de Colonia y Dieppe, enfrentados en sus difuminados tonos crema.

La mansión está presidida por un patio central, cuyos suelos de mármol, fuentes y plantas se encuentran dispuestos de forma clásica y sencilla, y crea un aire de serenidad difícil de igualar. Justo en uno de sus laterales, descansa un pequeño auditorio de nueva creación donde se ofrecen conciertos y conferencias.

Oficial y muchacha riendo de Vermeer se encuentra en la colección Frick. Un cuadro que atrae por la sugerente luz, seña del autor, y las alusiones sexuales que contiene. Algo inminente va a pasar. Casi se puede decir que es un cuadro muy propio de la primavera revolucionada, o el verano apretando. Contemplando Oficial y muchacha riendo, da por pensar que el sol de media mañana entra por la ventana de otra manera, a pesar de las altas temperaturas. O también se puede pensar que este señor Frick era un maldito ricachón que no sabía lo que era sudar la gota gorda.

Posted by Fernando Navarro at 03:02:51 | Permalink | Comments (4)