Thursday, June 28, 2007

Anderson Cooper

Mi profesora de inglés está enamorada de Anderson Cooper. Mi profesora de inglés está felizmente casada, pero su marido asume que si Anderson Cooper llama a la puerta de Danielle no hay opción: Anderson Cooper se lleva la mano y el resto del cuerpo de mi profesora de inglés.

La lista de pretendientes se cuenta por decenas de miles pero Anderson Cooper sólo tiene ojos, hoy por hoy, para la CNN, ya se sabe, la cadena de noticias más famosa del mundo. Desde el pasado 2001, este periodista se debe a la CNN aunque saltó a la fama no hace mucho tiempo, tras cubrir la guerra de Irak en plena línea de batalla o el desastre del huracán Katrina. Labores de servicio suficientes para impulsar una inigualable carrera periodística. Así hasta alcanzar su recompensa con un programa exclusivo: Anderson Cooper 360º, que consiste en un dinámico programa de reportajes con cobertura mundial y con sede en la Gran Manzana.

Al parecer, las canas de este periodista no tienen nada que envidiar a las de Richard Gere ni George Clooney. Por Nueva York, desde hace meses, se ven anuncios presidiendo los espacios más caros de la ciudad donde se le anuncia al mismo tamaño que los musicales más famosos de Broadway.

Anderson Cooper coge el testigo de los grandes personajes de la pantalla. Sin ir más lejos, su compañero de redacción, el legendario Larry King ya anunció que abandonaría su mesa de entrevistas. Como el viejo King, Cooper empieza a ser una institución. Se puede decir que existe toda una legión de fans de este hombre. Otro nuevo becerro de oro.

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Monday, June 18, 2007

Música callejera

Durante un par de días, este vídeo dominó en las cadenas de televisión. Si no recuerdo mal, las noticias de la CBS repitieron la secuencia mil veces. Analizando, lamentandose y poniendo el grito en el cielo.

Lo siento por la pequeña, pero a partir de hoy dedicaré estos días a la música callejera. No siempre es tan peligrosa. Al revés, es una gozada. Ya me diréis.

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Thursday, March 22, 2007

New York vs. London

Hubo un tiempo en que mi vida ya estaba planificada para vivir en Londres. Después de decidir que dejaba todo y me iba al extranjero una larga temporada, la opción que se coló hasta quedarse casi definitiva fue la vivir en Londres. Allí habíamos viajado unos días del invierno pasado para ver a un gran amigo y aprovechar e ir cerrando cosas. Teníamos casa pillada, teníamos academias vistas, teníamos menos kilómetros con España, teníamos conocidos viviendo en la ciudad y yo tenía una opción de trabajo más que tentadora de colaborar con un importante medio de comunicación. Todo y casi todos decían que Londres, menos mi corazón.


En la última portada de la revista New York, aparece una morena de pelo corto que se ha enchufado unos guantes de boxeo y una camiseta con la bandera británica. Es la imagen central de un asalto, que es el reportaje especial de la revista, titulado: New York vs. London.

New York dedica este amplio y entretenido reportaje para medir que ciudad es mejor. Partamos de dos premisas: las comparaciones siempre son odiosas y la revista, como su propio nombre indica, podrá pecar de amor propio. Aún así merece la pena valorar algunas cosas.

La publicación no se deja ningún aspecto urbano. El nivel de vida, los servicios, los bienes inmuebles, el arte, el sexo, los negocios, la moda, la comida, la seguridad o el ocio en variantes como el cine, la música o el teatro. Cada apartado con sus expertos, periodistas, editores y personajes de cada tema de ambos lados del charco.

Londres es una ciudad que está en alza. Como dice la revista, la ciudad se Manhattaniza. Se ha aprobado un gigantesco proyecto urbano de construcción de rascacielos. Para el año 2020, Londres tendrá su propio skyline. Además, como aseguran los reporteros, junto a este incremento ya se ha dado otro humano: por las calles de Londres se puede escuchar polaco, turco, portugués, vietnamita, bengalí o español. Al menos el 30% de la población de Londres ha nacido fuera de ella. La ciudad pronto tendrá el mismo ratio de inmigrantes nacidos fuera como Nueva York los tuvo en la primera década del siglo XX. Añádase a todo esto que, mientras Nueva York tiene su 11 de septiembre, Londres tiene su 7 de julio.

Aseguran guionistas y actores de teatro que hoy en Londres los productores tienen hambre de nuevas obras. Por así decirlo, Broadway es un mundo cada vez más cerrado y elitista. Londres tiene un cine pujante y además a los neoyorkinos les han robado uno de sus más preciados tesoros: Woody Allen, cuyas últimas películas se localizan en la ciudad inglesa. Londres, asimismo, organizará los Juegos Olímpicos de 2012, a los que aspiraba Nueva York, aunque esto último para la revista parece más un alivio que una pena.

Pero los reporteros de New York añaden que los londinenses están obsesionados con Nueva York. Hay artículos y fotos de Nueva York casi todos los días en los periódicos, y uno se encuentra, sin dificultad, con tiendas como NY Shoe o Manhattan Donut. Y los Beckham llamaron a su primer hijo Brooklyn. De hecho, uno de los periodistas cuenta como una importante editora londinense se le acercó en una fiesta y, al preguntarle al neoyorkino de dónde venía, le soltó: “¡Dios mío! ¿Y qué haces aquí pudiendo estar en Nueva York?”

Puede que entienda la pregunta de esta editora. Puede que guste más o menos pero el modelo con todo lo bueno y lo malo lo ha exportado Nueva York al resto del mundo, incluso a Asia donde la revista asegura que la capital del siglo XXI estará en Beijing. Y me identifico con cada palabra que en el reportaje se recoge de Sukhdev Sandhu, el principal crítico de cine del diario londinense Daily Telegraph, cuando se encontraba pasando una temporada en Nueva York: “Era a mitad de un invierno durísimo. Mi cartera estaba tiritando. Me sentía cansado y solitario, y mi corazón muy pesado. Pero luego pensaba para mi mismo: Estoy cansado y solo, mi corazón pesado, ¡pero estoy paseando por Broadyway!”


Y a mí me paso que una noche soñé que andaba de nuevo por Nueva York, me desperté a oscuras con un sonido extraño que venía de la ensoñación, y cambié todo Londres por Nueva York en cuestión de un mes. Nunca sabré que hubiese pasado de ir a Londres, pero sí sé lo que no hubiese pasado.

Posted by Fernando Navarro at 02:45:12 | Permalink | Comments (9)

Wednesday, March 14, 2007

Buen vecino

La visita de George W. Bush a México es la noticia de la semana en Estados Unidos. Todos los medios de comunicación atienden a lo que se cuece estos días del encuentro entre los mandatarios de ambos países. Así, en su último número, la revista Time ha dedicado al presidente mexicano, Felipe Calderón, su famoso perfil (profile), que cada semana analiza a un personaje de la vida pública. En grandes letras, Time se refiere a Calderon como “el buen vecino”.

La revista indaga en el personaje político de Calderón para acercar el perfil del que puede ser “el mejor amigo de Washington en América Latina”. Algo así como un nuevo insurgente de derechas contra la predominante izquierda latinoamericana que extiende su antiamericanismo por el continente. Sin duda, las buenas relaciones entre Estados Unidos y México son una necesidad para ambos. Se sabe que, al menos, diez millones de mexicanos viven en Estados Unidos. A estas cifras, habría que sumar los indocumentados. En Manhattan, resulta imposible no encontrarse con un mexicano en un restaurante o en el servicio de la limpieza.

Pero mientras las buenas palabras políticas se establecen, la realidad parece girar por otro camino. Con Calderón pasando por el aro del gobierno estadounidense, todavía no se ha escuchado ninguna referencia al muro que Estados Unidos va a levantar en la frontera con México, que el anterior presidente, Vicente Fox, calificó de “muro de la vergüenza” En este caso, el destino fue caprichoso. En los mismos días que George W. Bush firmó la ley que autoriza la construcción de una doble muralla a lo largo de más de 1.000 kilómetros de frontera con México, como parte de un plan para reforzar la seguridad nacional, se conoció que Estados Unidos se convirtió en el tercer país, después de China e India, en alcanzar los 300 millones de habitantes, impulsado por el auge de la población inmigrante. Ese número 300 millones que podría haberse celebrado a bombo y platillo como se hizo con el 200 millones de la época baby-boom, se dejó para otra ocasión ante la poderosa duda de que el afortunado fuera un inmigrante ilegal.  

Si las cuestiones de Estado están de esta manera es porque las cuestiones de andar por casa andan por el estilo. Mientras se levanta la gran muralla, por el mismo camino se encuentran los Minutemen, un nombre de fuertes connotaciones patrióticas que alude a la milicia anticolonial contra el ejército británico en la colonia de Massachutesetts en 1775. Los Minutemen actúan al margen de la ley en su intento, según dicen, de “proteger” al país contra la “invasión” de los extranjeros procedentes del Sur y contra posibles amenazas “terroristas”. Voluntarios que se mueven como soldados de asalto en la zona desértica de la frontera de Arizona y México, mientras que sus miembros más influyentes se arriman al ala más reaccionaria de los republicanos, solicitando la construcción de muros y el uso de la fuerza militar. Arnold Schwarzenegger, gobernador de California e inmigrante austriaco, ha elogiado en más de una ocasión a estos chicos.

Ya en Nueva York, hace dos semanas la noticia estuvo en un grupo de estudiantes republicanos de la Universidad de Nueva York (NYU) que puso en práctica un juego llamado “Find the Illegal Immigrant” (Encontrar al Inmigrante Ilegal), en el que los participantes debían encontrar a un compañero escondido en la zona que cubre Washington Square y ataviado con un letrero que lo identificaba como inmigrante ilegal. Para ello, tenían que ir vestidos como agentes policiales fronterizos con distintivos de la INS, en referencia a la antigua Immigration and Naturaliation Service.

Como se puede comprobar, a veces, los “buenos vecinos” pueden joderte la vida.   

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Thursday, March 1, 2007

Tetas

Los padres norteamericanos están realmente preocupados porque sus hijas están dejando de vestir sujetadores que mantengan firmes sus tetas. Al parecer, preocupa tanto la salud de los pechos como la imagen de las niñas. ¿Van las chicas de malas y salvajes?, es la pregunta que se formula la revista Newsweek, que se ha hecho eco de este asunto hasta el punto de dedicar una portada al tema y un amplio reportaje que no tiene desperdicio.

 

La causa es la siguiente: las adolescentes han dejado de utilizar sujetadores porque sus ídolos no los llevan. Britney Spears, Paris Hilton, Nicole Richie y Lindsay Lohan, conocidas todas ellas como el Brit Pack en referencia al famoso Rat Pack de los Sinatra y Cía., hace tiempo que aparecen en la televisión sin unos buenos sujetadores. Estos pechos tan cotizados suelen ir al aire con libertad descarada, acompañados de una ropa ligera y provocativa, que dejan esos pechos casi, casi al descubierto. Son superestrellas que no se cortan al vestir y, encima, son tremendamente amigas entre ellas y tremendamente atractivas. Sus pechos, su actitud y su forma de enseñar sus atributos forman el sueño de las jóvenes que se cuece al calor de la edad del pavo.

 

La mayoría de estas mujercitas, que se recrean pensando en derretir el corazón de un chico guapo de instituto, pueden llegar a pasarse horas y horas intentando imitar al Brit Pack. Algunas aseguran que ven el show de Paris Hilton diez veces al día. Todas quieren ser de mayor una Britney Spears, tan guapa, tan guay, tan sexy y tan llena de glamour. Y el primer paso es no ponerse sujetador. Dejar a sus tetas sin ataduras ni rigor.

 

La mayoría de los padres ponen el grito en el cielo porque sus hijas forman parte de lo que ya se conoce como la generación prosti-tots (pequeñas putas). A ningún padre, o a muy pocos, les gusta que sus niñas vayan al instituto o salgan de marcha con las tetas colgando, el ombligo al aire y la minifalda ajustada. Y es cierto que algunas apenas tienen tetas aún, pero se maquillan y se visten como
la Britney, esperando que algún día crezcan sus pechos.  

 

No es para tanto, pensaréis. Es una edad tonta en la que se hacen tonterías. Ellas, y ellos, por supuesto. Tal vez no lo es para Britney, ni para la niña que quiere ser Britney, ni para el niño que le gusta la niña que quiere ser Britney, pero sí importa a los padres. Importa más que el problema de los presupuestos generales del Estado en una sociedad en la que no se ven nunca tetas por la televisión. La pequeña pantalla se encarga de difuminar las tetas desnudas, evitando incitar la caída de los valores, creando seres extraños, que se pasean por la habitación de cualquier película con una mancha donde deberían ir dos razones para sentirse persona.

 

Y eso que no es algo nuevo. Protagonistas de escándalos han existido de siempre, mientras los más puritanos se han llevado sus manos a la cabeza. Madona, Marilyn Monroe, Liz Taylor… son los nombres más sonados. Incluso remontándose a los años veinte estaba una tal Gipsy Lee Rose, también conocida como Mae West, que escandalizó a medio Nueva York siendo arrestada en varias ocasiones, siempre ligera de ropa en un club nocturno mientras cantaba el tema “Sex”. En uno de estos arrestos por escándalo público y obscenidad, declaró frente a todo el cuerpo de policía: “Yo no estaba desnuda. Estaba completamente cubierta por una radiante luz azul del foco”

 

Ya sin Mae West, y mientras la televisión difumina la realidad y las adolescentes juegan a ser Britney Spears y su séquito, lo más provechoso en esta situación es acercarse a 53th Street entre Fith Avenue y Sixth Avenue. Allí, hombres y mujeres observan con esmero e incluso se tiran fotos junto a tetas. Me refiero a las buenas tetas de Las Señoritas de Avignon, que cuelgan sin sujetador de la pared de la quinta planta del MOMA.

 

 
Posted by Fernando Navarro at 05:25:26 | Permalink | Comments (9)